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"Harto de ser lo que se espera, harto de hilar para sentirme inteligente..." 
Escrito por Yosi_ el viernes, 1 de junio de 2007

Admirando la última genialidad del maestro Rosendo y analizando las letras a bote pronto hay una que me ha llamado la atención especialmente y casualmente viene que ni pintada en relación con el último comentario referente al desilusionante panorama político a raiz de las elecciones. Desde mi punto de vista se desprende una mezcla de impotencia, decepción y resignación quizás interpretada de esa forma buscando la identidad o quizás en realidad compartida. Nunca se sabe, y precisamente en eso radica parte de la grandeza, en profundizar, sacar mil matices y seguir descubriendo algo nuevo en cada lectura, cada giro al disco y cada vuelta de tuerca a tu estado de ánimo.

En fin, lo que ya he dicho, pero de la forma que hubiera querido decirlo.

Ser el cuerpo del delito,

la documentación el único requisito.

Colosal colofón.

Es como partir la quilla en medio del tifón.

No podemos evitar caminar despacio

porque no queremos llegar

Solo vamos a encontrar restos del naufragio,

sueños en el fondo del mar

Es la eterna pesadilla de la contradicción;

es como sin ton ni son.

Colosal colofón.

Alguna vez maravillas y muchas decepción.

No podemos evitar caminar despacio

porque no queremos llegar.

Solo vamos a encontrar restos del naufragio.

Mucha sangre fría frente a la utopía.

Releer todo lo escrito, volver la vista atrás,

decir que no vas... ¡y vas!

Colosal colofón.

No poner la otra mejilla para poner las dos.

No podemos evitar caminar despacio

porque no queremos llegar.

Solo vamos a encontrar restros del naufragio.

Mucha sangre fría frente a la utopía.
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Escrito por Yosi_ el lunes, 28 de mayo de 2007

Habría que preguntarse en que momento de la historia reciente perdimos la partida, si alguna vez tuvimos oportunidad de ganarla y si somos conscientes del sitio al que hemos llegado. Hay una cosa bastante clara, a estas alturas casi todos nos tomamos esta democracia como lo que es, una competición al margen de la realidad ciudadana. Cada cierto tiempo se celebran elecciones, la mayoría de la gente sigue yendo a votar (porque la abstención ideológica es muy minoritaria) y aún así el entusiasmo o la decepción que provoca en el ciudadano de a pie es inferior a una victoria de Fernando Alonso o el resultado de la Liga de fútbol. Porque al margen de los colores de cada uno (que los hay, se es del PSOE o del PP como se puede ser del Madrid o del Barça, motivaciones incluidas) somos perfectamente conscientes de que la repercusión en la vida diaria va a ser mínima, cualquier otro acontecimiento cotidiano tiene más trascendencia en nuestras vidas.

Sabemos que gane quien gane, ganan ellos, los políticos, y perdemos todos los demás. Sabemos que las reglas del juego están puestas desde hace mucho tiempo y que ninguna agrupación política va a luchar por salirse de ellas, porque de hecho la mera participación implica la aceptación de las mismas. El tablero es cómodo y el juego muy rentable, un par de promesas, de pequeñas alteraciones sobre el fluir general de las cosas, bastan para establecer los equipos. Lo demás es siempre igual, a estas alturas tenemos muy poco que decir. El nivel de vida cae en picado mientras atendemos a banalidades, todos son depredadores intentando arrancar nuestros frágiles derechos para venderlos al mejor postor con una técnica depurada consistente en usurparnos las verdaderas preocupaciones y cambiarlas por problemas ficticios, aparentes, que estimulen el enfrentamiento que alimenta a la bestia y abre más y más el abismo que nos separa a unos de otros y que cada día hace mas inviable (si cabe) un puñetazo en la mesa, un "hasta aquí hemos llegado", la conciencia colectiva que podría darnos la fuerza suficiente para cambiar el rumbo de este viaje abocado al fracaso.

No se cuál habrá sido el resultado final en ese mar de cifras, de declaraciones cruzadas que aseguran el éxito simultáneo de todos los supuestos oponentes, no lo se y me da igual. Yo he perdido.
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Escrito por Yosi_ el lunes, 21 de mayo de 2007

Una vez más, como siempre ha ocurrido tras la salida al mercado de un producto de Microsoft (y en realidad de cualquiera) llega la noticia de que Windows Vista ha sido crackeado hasta los tuétanos, al parecer incluso con mayor eficacia que sus predecesores. En principio el hecho podría considerarse como algo negativo para la compañía y por tanto motivo de alegría para sus detractores, ya que constituye una muestra de debilidad y pone en ridículo una vez más a los responsables de que eso no ocurra. Más aún cuando llevan un tiempo dedicado a gritar a los cuatro vientos que estaban mejor preparados que nunca.

De todas formas la doble lectura que tiene el asunto es muy preocupante. Basta echar una ojeada al panorama actual para darse cuenta de que la competencia en el mundo del software nunca ha existido en su verdadera dimensión. Es obvio que Microsoft jamás hubiera llegado a ser lo que es, y sobre todo no estaría en la posición que hoy está frente a las alternativas de no ser porque un tanto por ciento elevadísimo de los usuarios domésticos de pc en su vida ha pagado ni un solo euro por un sistema operativo Windows.

Sin embargo en ciertos sectores teóricamente opuestos a la filosofía del software privativo en general y a la compañía de Redmond en particular, parece causar cierta ironía que una vez mas se haya perdido la oportunidad de poner a cada uno en su lugar, de que Vista no siga el camino marcado siendo el sistema operativo por inercia. Ríen un fracaso aparente que en el fondo va a significar la continuidad del dominio en el ámbito doméstico de los discípulos de Gates con todo lo que ello implica. Está claro que no hay perspectiva, que hace mucho tiempo que se esta avanzando sin mirar al frente, mas pendientes de lo que hacen los demás que de lo que en realidad importa. Y no solo eso, sino que además se alardea de ello y se hace el ridículo cantando victoria mientras la gente de Microsoft bate palmas sabiendo que otra chapuza ha triunfado, cambiando dignidad por cuota de mercado (voluntaria o involuntariamente, el caso es que funciona) y en definitiva ganando la partida en un momento clave en el que quizá por primera vez se le podría haber plantado cara en igualdad de condiciones.

Sin duda esta es una noticia triste y desesperanzadora para los que abogamos por las alternativas, así que no entiendo de donde viene el rumor de fiesta que llega con ella. El tiempo lo acallará, otra oportunidad a la basura.
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Escrito por Yosi_ el viernes, 18 de mayo de 2007

Parece que la noticia de la semana tanto en la prensa como en la blogosfera es el hecho de que un partido político en Bélgica haya lanzado como campaña electoral a una de sus afiliadas de buen ver prometiendo felaciones a diestra y siniestra acompañado todo ello de unas fotos subidas de tono en las que se muestra como vino al mundo.

Por supuesto los titulares son suculentos, y prácticamente todo el mundo ha omitido a la hora de difundir la noticia que el partido pretenda ser una crítica del sistema político belga y que en realidad toda la historia solo busque ridiculizar a sus competidores poniendo sobre la mesa la falsedad de la mayor parte de las promesas electorales que se lanzan al viento con total irresponsabilidad para arañar unos cuantos votos. Es lógico, la señorita desnuda en portada y el comentario lascivo generan muchísimas mas visitas a todos los niveles.

Es bastante curioso que casi simultaneamente de EEUU, país abanderado de las libertades individuales, nos haya llegado la famosa noticia del chico de 17 años que deberá cumplir una condena de 10 años de carcel por practicar el sexo oral con una chica de su edad. De esto surge inevitablemente la pregunta retórica de turno, ¿cuál habría sido la reacción internacional si la situación se hubiese dado en Iran o en Marruecos? Desde luego no es difícil de imaginar, pero sí bastante triste.

Aún así lo interesante viene con la lectura conjunta de ambas noticias anteriormente expuestas. Que hubiera pasado si a la candidata belga se le hubiese aplicado la ley estadounidense? Qué pasaría si el chaval norteamericano viviese en Bélgica? Acaso la culpabilidad de unos o de otros variaría un ápice en función del lugar en el que hubieran nacido? Obviamente si, pero solo a ojos de los que mueven los hilos. Pero es igual, nadie hace nada, EEUU sigue siendo visto por todos como el paradigma de la sociedad moderna, una potencia mundial a imitar y a respetar, y mientras todo lo que tiene que ver con el sexo se sigue cubriendo con ese halo que lo convierte el mayor objeto de consumo. El mayor productor mundial de pornografía encarcela a sus ciudadanos por practicar lo que se les muestra e internet sirve como medio de difusión de senadoras extranjeras desnudas.

Mientras sigue cayendo la del pulpo, la conciencia social de la mayoría cae en picado a la misma velocidad que se pierden los derechos, las libertades o/y el nivel de vida... Nos dan por el culo y pedimos felaciones, no cabe ninguna duda de que el mundo gira en torno al sexo.
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Escrito por Yosi_ el miércoles, 9 de mayo de 2007

Aun muchos recordamos, alla por el año 96, la salida del primer Tomb Raider, el título que dio otra vuelta de tuerca al panorama de los videojuegos de la epoca. Ambientado en localizaciones que bien podrían haber salido de una pelicula de Indiana Jones y con una protagonista que fue considerada un alter ego femenino de éste mostraba unos escenarios con una apariencia y una jugabilidad que mejoraba todo lo visto hasta la fecha.



El argumento no era nada del otro mundo (ni falta que hacía), arqueóloga busca objeto antiguo con poderes, lo tipico. O quizá entonces no lo era, pero al cabo del tiempo, tras recibir más y más entregas absolutamente insípidas uno se acaba acostumbrando. Secuelas sin ninguna innovación, solo con niveles reciclados totalmente faltos del carisma del original. Quién no recuerda con nostalgia el valle perdido, el templo de Midas o la gran pirámide. Al parecer somos bastantes, tantos que la compañía responsable de Tomb Raider Legend ha decidido hacer una reedición actualizando el entorno gráfico y añadiendo pequeños detalles, pero conservando la historia, los lugares y la esencia del original (o eso dicen).



La sensación ante esto es una mezcla de entusiasmo y miedo. Si se hace adecuadamente puede ser un gran acontecimiento para los nostálgicos, y aún mejor para aquellos que nunca hayan jugado y descubran un juego con las características técnicas actuales y el encanto de antaño. Por otra parte da bastante miedo que con los precedentes que hay a la hora de hacer refritos de viejas glorias la cosa acabe en un nuevo alarde de mediocridad con fines comerciales.

Los videos y las imágenes que se han visto hasta ahora predicen un buen resultado, pero habrá que esperar hasta junio.
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Escrito por Yosi_ el sábado, 5 de mayo de 2007

Al hilo de los sucesos del barrio de Malasaña, en Madrid, es inevitable plantearse lo triste de la situación actual.

Por un lado jóvenes que solo emplean la fuerza de la unión para defender cosas tan banales e intereses tan puramente individualistas como el derecho a salir de fiesta, beber y olvidarse de todo lo demás. En una época en la que sobran las causas para luchar tanto como en cualquier otra (o quizá mas que en muchas), parece ser que casi todas quedan al margen como carencias secundarias comparadas con el derecho legítimo a hacer botellón. Y conste que no por ello estoy negando este último, solamente creo que el poder de las masas debería fluir hacia lugares mas útiles, y supongo que no soy el único que se da cuenta de ello.

Paradójicamente vemos como en este caso el sistema lucha contra una actividad de la que en el fondo se aprovecha, y como la sociedad responde reclamando su opio, luchando para defender lo que acaba con toda lucha. Claro que al menos en el caso del estado esto es puramente cosmético. las elecciones están ahí y alguien debe hacer algo para ganar votos. De estas acciones sin duda saldrán argumentos de campaña contra la droga, para proteger a la juventud y otras muchas falacias oportunamente ideadas para manipular a las masas. No es así, es falso, solo se trata de maquillar una situación que, al menos hasta dentro de un mes, resulta muy molesta de cara a las urnas. Y para demostrar al personal que efectivamente se esta haciendo algo no hay nada mejor que llenar un barrio entero de luces azules centelleantes y poblar una zona previsiblemente sensible de señores de uniforme armados y, para que negarlo, altamente influenciados por las sustancias quimicas ingeridas.

Y así acaba todo, el barrio estalla en una guerrilla entre personas drogadas hasta las orejas, donde un bando esta compuesto de unos pocos descerebrados con ganas de bulla, gente de fiesta con todo el derecho a estarlo, y gente que pasaba por alli. En el otro la composición viene siendo parecida, salvo que nadie "pasa por allí" de uniforme y que todos van armados y sabiendo que en su caso, una descarga excesiva de adrenalina sobre la cabeza de un adolescente va a ser perfectamente asumida por el comprensivo juez de turno. Y como en cualquier enfrentamiento esta claro que ambas partes cometen actos totalmente reprochables, pero tambien es bastante obvio que quien decide declarar un estado policial en un contexto tan concreto como ese sabe perfectamente las consecuencias de antemano, y quien actúa conociendo dichas consecuencias es totalmente responsable de ellas.

Y en este punto ya no vale hablar de los grupos de camorristas que andan por las calles de cualquier lugar del mundo armando bulla y molestando a los demás. Eso no es excusa, porque supuestamente la labor de la policía es proteger al colectivo de esos individuos, no liarse a ostias con todos al grito de "vivaspaña!" para después poner una buena fachada ante la opinión pública y evadir responsabilidades.
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Escrito por Yosi_ el viernes, 27 de abril de 2007



Era muy tarde, probablemente ya habrían llegado. Se miro otra vez al espejo, tras una rápida comprobación apagó la luz, y rutinariamente se dirigió hacia el ventanal de la sala para echar un ultimo vistazo antes de salir a la calle. Tuvo una extraña sensación de vacío, como si alguien hubiese sacado de su cabeza todo lo que hacia unos minutos estaba ahí, y no supo si tomárselo como algo bueno o malo... distinto, eso si.

Martín era un hombre de mediana edad, sin ningún rasgo significativo que pudiera distinguirlo del grupo de gente que cada día caminaba a su lado por cualquier acera. Quizás algo menos corpulento que la media, lo cual no contribuía en absoluto a mejorar la impresión general. La expresión de su cara, pálida y más envejecida de lo que a su edad podría esperarse, recordaba a un intelectual de cine de serie B; demasiado cansado y desgastado como para mostrar algo mas allá del escepticismo en los mejores momentos o la amargura en los más difíciles.

En la calle llovía, una típica noche de finales de diciembre en la que las luces de los escaparates y el bullicio de las familias que matan las vacaciones a golpe de talonario contrastaban con la apatía del clima invernal. Los pensamientos que cada noche fluían desordenados parecían estar en huelga, y Martín caminaba maquinalmente hacia el bar donde cada noche se reunía con su grupo de contertulios, o tal vez amigos, dependiendo del uso que se quiera hacer de la palabra. Al entrar los vio en la mesa junto al cristal opaco de la ventana, formando un círculo que una vez más supo cerrado de antemano, como si nadie esperase su presencia.

Dirigiendo la mirada hacia el fondo vio una vez mas a Chema, solo como siempre frente a su botella de vino, con un vaso mediado frente a él y otro vacío a su lado, por si alguien quisiera compartir un sorbo de su locura, como él mismo solía decir. Siempre fue el tipo de persona que Martín odiaba y a la vez necesitaba. Al verlo noche tras noche sentía un profundo desprecio hacía ese alcohólico impenitente que a nadie importaba, tirado sobre su silla como un elemento de ambientación del local; pero al mismo tiempo experimentaba un gran alivio al sentir el contraste consigo mismo, por poder sentarse en el grupo de los triunfadores, los que aún sabían sonreir, ser socialmente oportunos y correctos cuando era necesario; suficientemente locuaces para cautivar a la audiencia en los momentos más distendidos. Sí, realmente sentarse de espaldas a Jesús le reafirmaba en la idea de que aquello pertenecía a otro mundo muy lejano al suyo. En el fondo sabía perfectamente que esa necesidad cruel respondía a su propia realidad, debatiéndose cada día en el límite entre lo desagradable y lo insoportable, entre la soledad silenciosa de su habitación y la ruidosa de aquel local, donde aún en sentido figurado se hacía más insufrible todavía.

Acercando una silla al círculo común lanzó al aire un saludo que se perdió en el rumor de las voces de los miembros de la tertulia. Sin saber muy bien como seguir la conversación, se sumió en sí mismo, dándose cuenta de que al respirar el ambiente y ver las conocidas caras habían vuelto las sensaciones de siempre. El vacío había vuelto a llenarse de una profunda tristeza, y en ese instante supo que tenía que escapar. Sintió la necesidad de salir a la calle, de caminar solo por las calles oscuras lejos de la hipocresía de aquella mesa, lejos de las conversaciones animadas de la gente, y de los gritos artificiales de los niños saturados de ilusiones prefabricadas. Ya estaba incorporándose de su asiento cuando oyó a Chema dar un puñetazo en la mesa para increpar a la clientela en uno de esos arranques de mal carácter que en los últimos tiempos iban a más. Cayó sin fuerzas en su silla al contemplar al viejo borracho que podría ser cualquiera, renovando una vez más su contrato tácito de necesidad con aquel colectivo de caras sin emociones ni identidad que le hacía ser un individuo integrado.

Aguantó estoicamente hasta el final de la velada interviniendo con tímidos comentarios, llamadas de atención que nadie pareció oir, o al menos nadie quiso tomar en cuenta. De camino a casa volvió a sentirse extraño, ligero, sin cargas ni responsabilidades, sin nada. Empezaba a comprender, pero se negaba a asumir lo que estaba pasando. Aun ahora no quería aceptar que las cosas no pudieran ser mejores, y que de aquella solución al resto no había tanta diferencia. En realidad ni siquiera era solución a nada, claro está, era solo el último parche en la interminable lista de remiendos que formaba toda su vida, aunque esta vez ni siquiera había podido elegir. Abrió la puerta con una llave que se resistía a entrar en la cerradura. Sabía que era el momento de afrontar, ya no había vuelta atrás. Avanzó por el pasillo y al encender la luz del baño se quedo mirando fijamente a la bañera. Se vio allí, solo, sumergido en agua tibia teñida de su propia sangre. Y entonces lo entendió, mientras se desvanecía supo que, inadvertido por todo cuanto le había rodeado, hacía varias horas que su cadáver se enfriaba en un piso de cualquier barrio gris, en cualquier ciudad del mundo.
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