La empresa hullera Hunosa, gigante carbonero español y gran empresa pública del Principado, ha bajado ya de los tres mil trabajadores. La compañía, propiedad de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), mantiene actualmente una plantilla de 2.964 mineros. El plan de ajuste negociado en la minería nacional es el principal responsable del retroceso de las cifras de mano de obra en Hunosa. La empresa llegará a 2012 con poco más de 2.060 empleados. Como ejemplo comparativo puede señalarse que Hunosa mantiene un volumen de mano de obra semejante al de empresas asturianas como Alimerka o equivalente a un tercio del paro que se registra en las comarcas mineras del Nalón y el Caudal, donde hay inscritos unos nueve mil demandantes de empleo. Arcelor tiene una plantilla que duplica de largo las cifras de Hunosa.
La evolución de la plantilla de la empresa Hunosa constituye un perfecto barómetro para seguir de cerca el impacto de los acuerdos firmados en el sector estatal, que ahora tienden a la diversificación. Lejos quedan los tiempos en los que Hunosa integraba, con su nacimiento en 1967, las plantillas de las grandes empresas mineras que operaban en las Cuencas. Uninsa, primero, y luego Ensidesa aglutinaban el sector siderometalúrgico y Hunosa, la parte minera. En 1969 la plantilla de la compañía estatal rondaba los 28.000 trabajadores, según recuerdan directivos de la época como Víctor Ayuela. En las tres últimas décadas, Hunosa, que acaba de cumplir cuarenta años, ha perdido veinticinco mil empleos, una cifra que supera de largo la población de San Martín del Rey Aurelio. Mirando las etapas más recientes, desde el comienzo del proceso de ajuste en el año 1991 la minería pública asturiana ha perdido 13.610 trabajadores. La empresa ha cerrado, entre otras instalaciones, los pozos San Antonio, Fondón, San Luis, Samuño, Barredo, Polio, San José, San Víctor, Santa Bárbara, Tres Amigos, Olloniego, Mosquitera, Pumarabule, Cerezal, Carrocera, Entrego, San Mamés y Venturo. Otras instalaciones que han echado el cerrojo son las oficinas de Ciaño (ahora Sadim), La Felguera y Turón, donde también se clausuraron talleres y lavaderos como La Cuadriella o Sovilla. Actualmente, la compañía está rematando el proceso de cierre de Figaredo, el último pozo del emblemático valle minero de Turón.
Pese a lo que pueda parecer, la plantilla de Hunosa no se corresponde con la mano de obra real que encuentra ocupación en las minas. En el sector carbonero público trabajan cientos de empleados subcontratados que no están acogidos al régimen especial de la minería, sino al de la construcción, lo que desvirtúa las cifras de la mano de obra minera. En Hunosa hay alrededor de 650 trabajadores en esta situación. La evolución de la plantilla se percibe también al comprobar que la compañía da trabajo ya a más de doscientas mujeres. A finales del pasado año la empresa pública volvió a abrir las convocatorias públicas de empleo.