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El sótanu del paraísu... 
Escrito por Sumiciu el vienres, 8 setiembre de 2006

8 Setiembre, tamos de folixa. Ye lo que hai. Santina, sidra y bandera. Ye lo que hai. Nun damos pa más. Sigui too ensin novedá.

Na basílica dello de xente rezando y dando-y gracies a la santina, nel gobiernín muncho menos xente, pidiendo y dando-y gracies a los santinos. Caún nel so sitíu, caún a lo de so; que asina foe siempre y asina nos va.

Y asina, seliquino, que nun ta la cosa pa esmolecese muncho; a primeros de setiembre vamos restando-y un añu a la cuenta atrás. Sentaos con murnia esperando a que llegue a 0, pa acabar de llimpiar la concencia y tou esmolecimientu, darréu perdelo nun hai res polo que se esmolecer. Aselecer, aselecer...

Pinta-yos false sorrises a los fartones, falses promeses y falsu futuro (pero ¿ye que nun ves que tan matandote? ¿ye que nun ves que tan matandonos?). Vendéi esperances de sacu rotu, pa nós mercales darréu en sin decatamos que nun hai más esperanza que l'aición direuta.

Güei yera buen día pa alcordase del trabayu, de la nuesa cultura, de la xente que aporta equí ensin na ente les manes y lluchar polo nueso (naide lo va facer que nun seyamos nós).

Asturies, nun te quedes n'estáu, nin te quedes en nada. Porque somorguiaos na borrina de la murnia, anguaño nun hai nada que celebrar, mas que un tiempu que se nos escapa ente los deos de les manes.

Puxa Asturies Llibre (de fartones).

Vamos dexar de vivir
de gaita sidra y tambor,
de la Santina na cueva
y de castros baxo’l sol. Óyense voces falando
de pueblos y llibertá,
de roses llorando espines,
de palombes y un riscar.
Andrés Solar
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Escrito por Sumiciu el xueves, 7 setiembre de 2006


Entre bambalinas no hay estrellas; ni rojas, ni amarillas, ni negras. Ambiente rojinegro y un sueño que pende...que se desmorona. Jodida tristeza, si sólo es un sueño lo que perdemos, sus balas siempre seran mas fuertes.

Otro mes que se va, y la revolución se va colando entre los dedos hasta ir poco a poco escapándosenos de las manos. Condenados a fotos, retratos vigilantes de un pasado del que no esperamos nada; viviendo a su cuenta y soñando finales perdidos bien conocidos. No hay luz en la escena para el riesgo con este panorama. Nada será igual cuando entendamos que el sueño esta derrotado. ¿Vivir para soñar o soñar para vivir?

Vender o morir: ponerse un precio o regalarse barato. Todo sueño, todo arte, todo soñador, toda imitación artista que se precie. Con miedo de haber visto nuestas esperanzas, nuestras replicas y nuestros colores colgando, inertes. Todo arte, toda esencia relativa alo humano se pierde ahogada entre papeles y metal.

Pero el menda hoy se niega cerrar los ojos, cojer, sentarse en un banco... Soy demasiado payaso para dejar de hacer reir (o al menos intentarlo), al menos mientras dure el sueño, la vida..Sea Ochobre, sea Noviembre... Porque estaremos perdidos, pero no por ello vamos a dejar de buscar una salida. Digo yo que algún arma nos quedará...


Dedicado a todos los "payasos" del "circo".
Ver Comentarios (4) Temes relacionaos: Cine  Sociedad 

Escrito por Sumiciu el miércoles, 30 agostu de 2006

Sacao de La Nueva España de güei:
Es sabido que la historia siempre la hacen los vencedores, limando lo que no interesa y exagerando en beneficio propio aquellos actos de los que se puede sacar algún rendimiento publicitario. Esto no es nuevo, pero hay que decir que entre los perdedores también hay clases. De manera que en un episodio tan controvertido como el de la Revolución de Octubre siempre se da por hecho que los protagonistas más esforzados fueron los obreros marxistas, olvidando al otro gran bloque ideológico de la época: los anarquistas, que, arrastrados por el rodillo de los tiempos, parece que nunca existieron, y sin embargo -pongamos las cosas en su sitio- su esfuerzo fue al menos igual que el de sus compañeros.

Pero son tantos los mitos que nos han hecho creer que a veces resulta difícil aceptar lo que leemos en las hemerotecas, y si no vean el ejemplo: un panfleto distribuido en las Cuencas el día 4 de octubre de 1934, es decir, 24 horas antes del inicio de la revolución: «¡Trabajadores! No os dejéis engañar por ese falso camino que os brindan para la unidad. Vuestros jefes os traicionan. La Alianza Obrera es el nervio vivo de la contrarrevolución. ¡Abajo la Alianza Obrera de la traición!

El texto no nos sorprende hasta que leemos su firma: el Partido Comunista, que se opuso a la Alianza desde su constitución y que cuando comprendió que el movimiento era imparable se convirtió en su mayor defensor. En fin, hoy no voy a escribir sobre los aspectos militares de aquellos días ni sus consecuencias, que ya han sido analizados hasta la saciedad, sino sobre un punto que casi no tocan los historiadores que se refieren al 34 y que por su interés merece que alguien le dedique un trabajo más serio: la organización de la Comuna de La Felguera, una de las escasas ocasiones que se conocen en que los anarquistas pudieron poner en marcha su modelo de sociedad sin autoridad.
Apenas dos semanas de lucha y de revolución, pero en las que se evidenció el contraste que entonces existía entre las dos Cuencas. En el Caudal, zona de dominio absoluto de la UGT, se impuso la idea de la disciplina férrea y de lo que debería ser la dictadura del proletariado, con la abolición de la propiedad privada y la sujeción a las normas que se dictaban desde el Comité, e incluso en Sama también se dispuso la misma obediencia y la disciplina a las autoridades «militares». Sin embargo, en La Felguera -la única zona de Asturias, junto a Gijón, en la que eran mayoría los anarcosindicalistas de la CNT- se proclamó la anarquía. Dos ideas muy distintas, pero luchando en el mismo bando: el comunismo autoritario y el comunismo libertario.
Avelino González Mallada, que fue secretario nacional del sindicato en 1925 y más tarde alcalde de Gijón, escribió a este respecto: «Los trabajadores de Sama que no pertenecían a la religión marxista preferían pasar a La Felguera, donde al menos se respiraba. Allí estaban en presencia los dos distintos conceptos del socialismo: el autoritario y el libertario; a cada orilla del Nalón las dos poblaciones hermanas gemelas iniciaban una vida nueva: por la dictadura en Sama; por la libertad en La Felguera».

¿En qué consistía esto último? ¿Cómo era posible organizar una sociedad sin jefes ni autoridades y en la que cada individuo era dueño de sí mismo? Para empezar, todos debían ser iguales, y como la mayor causa de desigualdad es el dinero, pues había que hacerlo desaparecer. Alguien puede pensar que aquella disposición fue una postura cómoda para quienes nada tenían y que se hizo de cara a la galería, pero el caso es que se llevó al extremo. Es inmoral meter en el mismo saco lo sucedido en los diferentes pueblos de Asturias; es cierto que en todos la economía se basó en la distribución de vales, pero hay que saber que mientras las tropas de Ramón González Peña se incautaban del dinero depositado en el Banco de España, cuando la columna anarquista llegó a Infiesto rechazó abrir las cajas fuertes de los bancos locales en el convencimiento de que la moneda ya era cosa del pasado burgués. Increíble desde nuestro punto de vista y también desde quienes entonces ya sabían que la utopía no podía llegar lejos, ni aunque se ganase la revolución.

Conocemos la estructura de la organización social de aquellos días por el recuerdo de sus protagonistas y el testimonio de Manuel Villar, entonces director de Solidaridad Obrera, el órgano de la CNT de Cataluña: se formó un comité de abastos encargado de recoger y almacenar los productos de primera necesidad, y otro de distribución que los repartía a las familias según el número de bocas a alimentar.

Las requisas llegaron hasta los concejos vecinos y se centralizaron en almacenes para su reparto entre la población; para ello se utilizaban vales en los que figuraba el valor del canje en pesetas, aunque se aclaraba que «se hace así con el objeto de racionar mejor el consumo, quedando, por lo tanto, suprimida la circulación de la moneda».

Se nos ha contado, incluso por autores de izquierda, como los firmantes de la «Historia general de Asturias», dirigida por Paco Taibo II, que los comités de La Felguera «actuaron como autoridad indiscutible, no sujetos a ninguna otra forma de voluntad colectiva, a ninguna asamblea o reunión». No es cierto: los testigos -cada vez menos por la razón del tiempo inexorable- recuerdan perfectamente el funcionamiento de las asambleas populares y citan lo ocurrido en Nava o Valdesoto, donde se convocó al pueblo para contar y extender la experiencia felguerina, que fue aceptada de inmediato.

La sanidad y la atención a los heridos en combate se dejaron también en manos del colectivo sanitario, que organizó el servicio a su conveniencia, de forma que siempre hubiese retenes disponibles, y todos los vehículos -incluidos los particulares- pasaron a disposición del comité, que, dadas las circunstancias, autorizaba los viajes disponiendo de su propia brigada de conductores.

Un asunto prioritario fue el mantenimiento de la actividad en las minas y en los talleres de Duro Felguera, donde nunca dejaron de funcionar los hornos ni la distribución eléctrica, ampliándose además el trabajo para blindar camiones y fabricar un combustible basado en una mezcla de benzol y gasolina. En las escuelas de la empresa quedó establecido el cuartel general de los revolucionarios, y en la Escuela Industrial, la cárcel.

Como en otras partes, la iglesia parroquial y los archivos municipales fueron incendiados, pero aquí el trato a los mandos empresariales también fue distinto: desde el primer momento el director y los ingenieros de la fábrica fueron tratados con respeto y se les informó de su condición de compañeros e iguales y de la necesidad de sus servicios en la nueva sociedad que se estaba creando; sólo se demandaba su trabajo para ser considerados como uno más. Cuando todo acabó y el Ejército estatal llegó a la cuenca del Nalón, los propios directivos manifestaron la tranquilidad que siempre habían sentido y su respeto por «la hidalguía del pueblo de La Felguera».

Una experiencia breve e increíble desde el punto de vista del siglo XXI, que sirvió para otro intento de mayor calado: durante la guerra civil la CNT decidió abolir la propiedad en la zona rural que controlaba en Aragón y algunos pueblos del Levante. Llegaron a funcionar, a pesar del desarrollo del conflicto bélico, más de 450 granjas colectivas y en un año se logró poner a producir el 40 por ciento de las tierras incultas de la zona, atendiendo la economía sin utilizar otra cosa que el intercambio entre cooperativas y la distribución de la producción.

Finalmente, este modelo de sociedad libre, único en todo el devenir de la humanidad, fue aplastado por las columnas comunistas de Enrique Líster y de El Campesino. Y que cada uno asuma su historia.
Este julio nos dejaba, a los 91 años, Avelino F. Cabricano, uno de los últimos luchadores de La Felguera, que se mantuvo fiel a la Idea hasta el final. Sólo lo vi en una ocasión, hace un par de años, asistiendo en La Felguera a un acto en el que tuve el honor de intervenir, en el que se homenajeaba a Aquilino Moral -otro de aquellos cíclopes que dedicaron su vida a la Utopía-; más tarde supe de su vivencia, y ahora siento, como en otras ocasiones, la sensación de la oportunidad perdida. A él quiero dedicarle hoy este artículo. Alguien dijo una vez, y si no lo digo yo ahora, que los mejores archivos de las Cuencas están en sus cementerios.

Ye curioso como se pierde n'alcordanza, como s'entierra, como se remana...y pa detrás de lleer esto digo yo ¿quien fabla d'utopía? y sobre too ¿quien faló d'igualdá?. Entos hai qu'entrugase ¿y agora qué?

Ni los ministros, ni conseyeros
quieren moyase nesti aguaceru
cuanto llucharon los nuesos güelos
foi por Asturies foi polo nueso.
La Semeya - Avientu

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Escrito por Sumiciu el martes, 8 agostu de 2006

Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.
Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.
Me entristecen quienes me venden clines
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.
Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.
Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.
Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.
Del libro CUENTA ATRÁS - Francisco M. Ortega Palomares

¿Os suena?



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Escrito por Sumiciu el sábadu, 5 agostu de 2006

No te engañes, no sólo hablamos de numeros. Las cosas son, los valores valen y no estamos hablando de una ciencia exacta, muchas veces aquí la unidad puede ser mas grande que la decena, que el millar, que el millardo...
Lástima que esta sea otra opción que aprender a golpes. Como siempre todo lo que importa duele...

Y sobre todo: estar solo no excluye de estar acompañado, estar acompañado no significa no estar solo.

Existe un ejercicio peligroso, consiste en imaginar un problema que se nos escape de las manos, si es que no existen bastantes en vida propia, al menos darse cuenta de la importancia de un problema de acuerdo con nuestra escala de valores; pensar en alguien, una sola persona que con una seguridad aceptable (dentro de lo que son relaciones personales, ya sabemos que nosotros somos la única persona para la que somos al 100% lo principal) pueda servir de apoyo. Y lo que es más importante, no nos engañemos con la respuesta.

Si no te has acojonado, si nunca te has podido acojonar al hacer ese ejercicio, considerate afortunadx o piensa que algo puede fallar, esto lo dejo a elección.

Y vamos a echarle las culpas a la sociedad, como nunca. Individualismo, ley de la jungla, valores a la baja...un caldo de cultivo perfecto. Suma y sigue, cuanto más mejor, pero sin pararse a mirar que cantidad de realidad hay en lo que se dice "amigos" que tenemos. Pero sin confundirse, que no hago apología de lo antisocial, aunque sí entiendo esa opción como reacción a lo que comento por aquí.

Aunque sí es verdad que es sabido que quien mucho abarca poco aprieta, aunque siempre hablemos de dar sin esperar nada a cambio, siempre, inconscientemente, esperamos que quien dice estar a nuestro lado eche un momento los ojos hacia nosotros y ante tanto campo de visión, dudo que haya alguién que llegue a sentirse observado y alguien lo suficientemente capacitado como para observar. Siempre he creído que una de las cosas que más nos unían a las personas es la sensación que nos dan de ser "alguien" y no sólo otro punto más. No es necesario, ni siquiera evitar a nadie.

Tampoco entiendo por qué hay gente que se niega entender que tomar una copa con alguien, pasar un buen momento un día no lleva ipso facto a la amistad, que simplemente puede haber compañeros de copas y no es hacer de menos nadie, simplemente poner las relaciones en su sitio. Como para todo, opiniones para todos los gustos.

Pero la culpa es de la sociedad, nuestras sociedades, o quizás nuestra por ser parte de la culpa y no querer cambiarla. O quizás no sea un problema y esta artificialidad del colegueo nos llene, como siempre, allá cada uno. Probablemente todas las elecciones son las correctas.

Quizás cuente mis amigos holgadamente con los dedos de la mano, de todas formas me siento orgulloso, y con unos cuantos llevo comentado ya este tema por lo que me apetecía escribir algo un poco más organizado que las charlas.

En los amigos creía
y en palabras de mujer
en Dios, patrias y banderas
y en el diablo también.
Parece que fue ayer - Los Suaves

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Escrito por Sumiciu el xueves, 3 agostu de 2006

Algunas pequeñas incongruencias...
Escondio su mirada al salir del calor del huevo, se le notaba el miedo, en la soledad de la cuna en aquel arbol.
Con cuidado fue inspeccionado el nido, dia a dia un poco mas, intentando sacar afuera la cabeza mientras veia pasar aves ajenas por los alrededores.
Hacia tres dias que no recibia comida y el hambre imperaba. Reunio la fuerza suficiente para intentarlo por primera vez y se lanzo imitando el vuelo majestuoso de sus hermanos.
Lastima que en ocasiones el margen de fallo sea tan pequeño.
Xina se levanto la mañana siguiente aun con su olor en el cuerpo y aun fue capaz de recojer en sus labios los restos de su sabor, confundio la primera brisa que llego por la ventana con su aliento y se volvio para abrazarle.
Y abrazada al aire, desnuda, con la mirada perdida se quedo acunando las primeras luces de la mañana.
DIARIO DE UNA NUEVA VIDA.

Día 1: 31-08-07
Todo sigue igual.
Se tocó con miedo las alas al calor de la placida luz del infierno, seguian inutiles, se sento en la orilla del rio y se rasco la barbilla; la noche fue larga y tremenda, la resaca de las dos noches anteriores aun duraba.

Se puso una vez mas a recordar como acabo todo, de nuevo cerraba los ojos cuando llegaba el momento de la huida, volvio a sentir un escalofrio el cuerpo y perder la nocion de si mismo. Otro despertar calido junto la frialdad del rio aquel.

Un suspiro, paciencia, mira al cielo de reojo; sabe que aquel no es su lugar. Cierra los ojos y se tumba sobre la tierra. Las historias eternas se cuentan con pocas palabras.
Y con cositas pequeñas se hace el todo, mientras dura....despues...nadie hablara de nosotrxs cuando hayamos muerto...

Cuentame un cuento y veras que contento
me voy a la cama y tengo lindos sueños..

Cuentame un cuento - Celtas Cortos
Ver Comentarios (3) Temes relacionaos: Paranoies 

Escrito por Sumiciu el xueves, 3 agostu de 2006

Ellí onde afuego'l tiempu, esi requexu la memoria nel que alendar la nueche encesa, onde siempre m'afayo, onde naide me busca, onde sicasí naide entra...

Un reflexu claru de nada, una palabra, un afalagu, una puerte enteabierta qu'empobina a la incosciencia. Esi glayar que t'apurro callandino en bandexa de plata, esi glayar que guardes so la to cama, que t'esconsoña de sópitu y t'abelluga nel fríu iviernu de madrugada.

Como de dalguna forma había qu'abrir y d'otra miente nun se me facia amañoso, quiciás presu la vergoña...como sabía que a daquién diba pruyi-y entrugar al rodiu'l nome d'esta mentira qu'entamo. Que meyor manera qu'escuendeme detrás de la llingua, pa que el mieu nun seya quién a veme....


En Ningún Sitio

Allí donde ahogo al tiempo, ese rincón de la memoria en el que se respira la noche candente, donde siempre me encuentro, donde nadie busca, donde, de todos modos, nadie entra...
Un reflejo claro de nada, una palabra, un halago, una puerta enteabierta que dirige a la inconsciencia. Ese gritar que te traigo callando en bandeja de plata, ese gritar que guardas bajo tu cama, que te despierta de repente y te cobija en el frío invierno de la madrugada.

Como de alguna forma había que abrir y de otra manera no era capaz, quás preso de la vergüenza...como sabia que a alguien le iba a dar por preguntar sobre el nombre de esta mentira que comienzo. Que mejor forma que esconderme detras de la llingua, para que el miedo no sea capaz a verme..


Sean bienvenidos a este circo de lo absurdo que la banda va a empezar a
pasen y tomen asiento pronto que los focos ya se apagan
y el ambiente se va a helar, se va a helar.

Sean Bienvenidos - Barricada


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