Cerrar [X]
Escrito por EscA el miércoles, 30 de julio de 2008

Ahora con la que se avecina, llaménlo ustedes como prefieran, crisis o desaceleración económica, he creído necesario exponer de una forma práctica cómo puede afectar al ciudadano corriente y moliente el que la empresa en la que trabaje se declare en concurso de acreedores, o que uno mismo no pueda hacer frente a la hipoteca.

En primer lugar decir que uno pretende declararse en concurso cuando es insolvente, es decir, cuando no puede hacer frente a sus deudas, hoy en día eso se traduce principalmente en no poder hacer frente a la hipoteca, pues ocupa mas de las dos terceras partes de las deudas que pueda tener una persona.

Es cierto que existen casos en que se ha declarado en concurso a una familia en su conjunto, como si ella misma tuviera personalidad jurídica, como si por ejemplo fuera una sociedad anónima, pero no se lleven a engaño, es una práctica que no tiene ningún fundamento legal y que los bancos han dejado hacer mientras el negocio de la compra de pisos iba viento en popa, pues el banco es el acreedor principal y sólo porque le ha interesado ha sido flexible, para no alarmar al personal que se metía en hipotecas sin fondo, pero la cosa ya no anda como andaba y cuando los bancos decidan que se cierra el grifo, ahí es cuando se va a ver que la Ley Concursal no ofrece ninguna solución a los consumidores, sino que sólo ha servido para vender que las grandes empresas ya no tienen tantos privilegios como en la antigua suspensión de pagos, por cierto, nada más lejos de la realidad. Pero sí que es correcto decir que no son las grandes privilegiadas, pues sin duda, los que salen ganando son los bancos, y los que más pierden los trabajadores.

En el concurso de acreedores al insolvente se le declara en concurso, una vez que se hace esto hay que proceder a calcular toda su masa activa, es decir, créditos, bienes...y toda su masa pasiva, esto es, deudas, gravámenes... Bien, dentro de la masa pasiva hay que diferenciar dos tipos de deudas que tiene el concursado, por un lado, los créditos en la masa que sólo son deudas que se consideran surgidas como consecuencia del procedimiento concursal y se satisfacen dentro de él, pues como todo procedimiento judicial, éste también tiene sus costes, y por otro lado, los créditos contra la masa, aqui es donde en la actual regulación se recogen los salarios de los trabajadores, es decir, el salario por los últimos 30 días de trabajo anteriores a la declaración de concurso y siempre que no supere el doble del salario mínimo inteprofesional.

Antes, estos créditos no se consideraban como créditos contra la masa, sino en la masa, y como créditos en la masa que eran se satisfacían dentro del procedimiento concursal, tenían por tanto una situación superprivilegiada. En cambio ahora son créditos contra la masa, y como tales, sólo pueden cobrarse con bienes libres, es decir, bienes no afectos a garantías reales ¿ y cuál es la garantía real por excelencia? señores, es la hipoteca, por tanto, el crédito más protegido es el hipotecario, el de los bancos, pues los trabajadores no van a cobrar sus salarios hasta que el empresario no pague totalmente la hipoteca que tenga con el banco, sin olvidar que muchas veces no va a sobrar una vez que se cumpla con la entidad de crédito.

Así nos va, primero los bancos no vaya a ser que en vez de ganar el 40% más de beneficios que el ejercicio anterior, sólo ganen el 30%, y ya después los trabajadores, que si no tienen más dinero es porque son unos vagos que no han sabido ganarse la vida. Si señor, tenemos lo que nos merecemos.

Escrito por EscA el domingo, 22 de junio de 2008

El Proceso (Frank Kafka) es un libro que ilustra a la perfección un juicio propio del sistema inquisitivo, pues el protagonista del libro, Josef K., nunca supo los cargos que existían contra él, nunca supo de que se le acusaba. En el desarrollo de la historia se observa como los poderes de la organización que acusa a Josef K son absolutos frente a éste, pues además de que el protagonista nunca conocerá la acusación existente contra él, tampoco está permitida por ley la defensa por un abogado, simplemente se tolera. Sin embargo, como la defensa es ejercida de hecho, y no de derecho, apenas puede llegar a tener alguna influencia en la decisión del juez, y más aún, en un sistema donde se observa constantemente una gran falta de ética, pues rige el amiguismo y el tráfico de influencias. Hasta tal punto llega la indefensión de Josef K y el enorme poder de los que le acusan, que el acusado se convierte en objeto del proceso, se va “cosificando” y deshumanizándose, esta afirmación se puede comprobar claramente al final del libro, cuando Josef K pasmosamente tranquilo acompaña a sus ejecutores a su propia ejecución y antes de morir exclama “¡Como un perro!”, ahí se ve como el proceso ha hecho llegar al acusado a la cúspide de la despersonalización.

    Entiendo que con esta obra Kafka quería criticar el sistema existente en los últimos años del Imperio Austro-húngaro en el que él vivió, por tanto, parece que estas injusticias y graves vulneraciones de los derechos humanos más elementales no pueden darse hoy en día, y menos en el mundo occidental, donde la mayoría de Estados tienen un sistema democrático, donde los países tienen un Estado de derecho sólido, no simplemente formal. Sin embargo, esta obra de Kafka que parece una crítica a épocas ya olvidadas, desgraciadamente puede seguir sirviendo como crítica en la actualidad, pues la historia que Kafka escribió guarda grandes similitudes con una realidad que hoy en día sigue existiendo y que se desarrolla en uno de los Estados con mayor tradición democrática como es Estados Unidos. Me refiero al limbo jurídico en el que se encuentran los presos en Guantánamo.

    La situación en Guantánamo se encuentra por un lado al margen de la legislación, de la Constitución de los Estados Unidos y del amparo de los Tribunales, y por otro lado, se encuentra también al margen de los Convenios de Ginebra de 1949 sobre prisioneros de guerra y de las demás normas de Derecho internacional, por tanto, es un limbo legal que se va desarrollando en paralelo al Estado de derecho existente en Estados Unidos, pues la existencia de Guantánamo no obsta para que en lo demás, Estados Unidos siga cumpliendo y garantizando los derechos humanos al resto de sus ciudadanos. Esto es justamente lo que ocurre en la obra de Kafka, pues en el libro se dice que “K. era miembro de un Estado constitucional en el cual reinaba la paz y el orden y las leyes eran cumplidas”, sin embargo, el se encuentra dentro de un proceso extraordinario conducido por una organización distinta, paralela a la justicia ordinaria.

    Además existen otras muchas semejanzas entre la situación que vive el protagonista de esta obra, y los presos de Guantánamo. Estas semejanzas consisten en la vulneración de multitud de derechos, por ejemplo, ninguno de los presos de Guantánamo ni tampoco Josef K. conocen ni conocerán los cargos que se les imputan, Josef K. fue ejecutado sin saber de lo que se le acusaba, y los presos de Guantánamo, incluso aquellos que después han sido devueltos a su país, tampoco lo han sabido.

    En ambos casos se les ha excluido del derecho a la presunción de inocencia pues son los acusados los que tienen que probar su inocencia, se produce una inversión de la carga de la prueba, existe una presunción de que son culpables, un ejemplo de ello se refleja en el propio libro cuando se le dice al protagonista que sufrir un proceso es casi haberlo perdido.

    También se viola el derecho a ser juzgado en un plazo razonable, así para los presos de Guantánamo no existe ningún plazo máximo en el que la detención tenga que finalizar. la vulneración de este mismo derecho también la reconoce el propio abogado de Josef K. cuando le dice que el juicio puede prolongarse eternamente, relacionado con este derecho también esta la llamada “absolución aparente” de la que habla el pintor Titorelli, y que consiste en que el tribunal puede volver a incoar el procedimiento en el momento que quiera, aquí se está produciendo una violación de “ la cosa juzgada”, esto es, cuando una sentencia adquiere valor de cosa juzgada no puede volver a ser juzgada una persona por esos mismos hechos. Esta “absolución aparente”, lleva implícita la vulneración del derecho a poder apelar una sentencia, pues no se puede apelar un proceso que realmente nunca acaba.

    Además en ambos casos no se tiene derecho a obtener la comparencia de testigos ni a conocer las pruebas en su contra pues son secretas, ya que una de las características del sistema inquisitivo, que rige ambos supuestos, es la competencia exclusiva del juez en cuanto a la investigación de los hechos y las pruebas, en definitiva, todo el desarrollo del proceso es secreto.

    Por último hay que decir que tanto a las personas que se encuentran en la base de Guantánamo, como al propio Josef K. se les ha excluído el derecho a un juicio justo y con todas las garantías. Es cierto que las personas en Guantánamo están presas, totalmente privadas de libertad y en cambio, Josef K. a lo largo del proceso que se sigue contra él está en libertad, pero llega un momento en que él es consciente de que existe una gran organización en movimiento contra él, incluyendo a la sociedad a la que él pertenece, y aunque no se encuentre en una cárcel, acaba en una situación asfixiante, en la que no encuentra salida, pues todos con los que intenta hablar para que le ayuden en el fondo le consideran culpable, o al menos creen que no tiene posibilidades de salir indemne de ese proceso, como efectivamente ocurre.

    En conclusión se puede decir que se ha montado todo un proceso para juzgar a un hombre al que al final se termina matando tal y como a un perro, tomando las palabras del propio protagonista. En definitiva, ese proceso se acaba convirtiendo en una parodia de justicia, en una parodia judicial como precisamente también ocurre en Guantánamo donde los presos que carecen de los más elementales derechos humanos, algunos tienen juicios en la propia base naval norteamericana, aunque realmente no son juicios, sino una farsa de juicio, pues el abogado del preso, si es que se puede llamar abogado, es un militar estadounidense, el juez militar que le pregunta tiene escrito en un archivador todo lo que allí se va a hablar, el intérprete también lo tiene todo preparado de antemano. Toda esta puesta en escena para nada, pues el preso no sabe de que se le acusa, no sabe si existen pruebas o no contra él, ni siquiera sabe si algún día será devuelto a su país sin más, sin ninguna explicación como les ha ocurrido a algunos, o peor aún, no sabe si algún día saldrá de aquel lugar.
    Ambas situaciones son un simulacro o parodia de la justicia, la descrita en El Proceso es una situación que aunque parezca que se asemeja muy poco al mundo cotidiano, y a pesar de que sus situaciones pueden parecer irreales, la verdad es que son más reales y actuales de lo que podemos llegar a pensar.

Escrito por EscA el martes, 17 de abril de 2007

Tras acudir a una conferencia que trataba sobre la evolución histórica del Derecho del Trabajo, el ponente ha comenzado a elucubrar sobre el futuro de la disciplina, me he quedado con ciertos puntos que estuvo comentando y que me parecen interesantes, por eso, en estas fechas cercanas al 1 de Mayo, quisiera exponer alguno de los aspectos que se trataron y que ciertamente me dejaron con preocupación:

1 - Las empresas se irán empequeñeciendo, no en el sentido de su productividad que seguramente sea todo lo contrario, sino la empresa en el sentido de fábrica, de espacio físico donde se realiza la prestación de trabajo; una de las razones de este fenómeno es el llamado teletrabajo, pues es indudable que cada vez hay mas trabajadores que aunque por cuenta ajena no necesitan acudir cada día a su puesto de trabajo, porque su puesto está en su casa.

2 - Los sindicatos dejarán de ser un símbolo de lucha por los derechos de los trabajadores a convertirse en una especie de agencias gestoras, es decir, como ayudantes o colaboradoras del Estado. Pues sin duda, el Estado alcanzará un enorme protagonismo, a nadie se le escapa que el Estado cada vez legisla más, y aprueba leyes que aunque pudieran parecer que se encuadran dentro del derecho laboral, se encuentran en el polo opuesto, un ejemplo claro es la Ley de Trabajadores Autónomos Dependientes, y yo me pregunto ¿desde cuándo un trabajador autónomo es un trabajador por cuenta ajena? ¿Cómo se puede ser autónomo y dependiente a la vez?

3 - Por último, están los propios trabajadores caracterizados, tiempo atrás, por su solidaridad, ahora, por su egoísmo. Cada trabajador prefiere negociar sus condiciones laborales en su propio contrato de trabajo, no en el convenio colectivo. Cuando se ve la pasividad de los trabajadores,ya no parece existir conciencia de clase, ni nada que pueda mejorar, ni tampoco nada por lo que luchar.

Por lo que no puedo dejar de preguntarme ¿será cierto que desaparecerá el derecho laboral al no servir para lo que nació?