Escrito por EscA el domingo, 22 de junio de 2008
El Proceso (Frank Kafka) es un libro que ilustra a la perfección un juicio propio del sistema inquisitivo, pues el protagonista del libro, Josef K., nunca supo los cargos que existían contra él, nunca supo de que se le acusaba. En el desarrollo de la historia se observa como los poderes de la organización que acusa a Josef K son absolutos frente a éste, pues además de que el protagonista nunca conocerá la acusación existente contra él, tampoco está permitida por ley la defensa por un abogado, simplemente se tolera. Sin embargo, como la defensa es ejercida de hecho, y no de derecho, apenas puede llegar a tener alguna influencia en la decisión del juez, y más aún, en un sistema donde se observa constantemente una gran falta de ética, pues rige el amiguismo y el tráfico de influencias. Hasta tal punto llega la indefensión de Josef K y el enorme poder de los que le acusan, que el acusado se convierte en objeto del proceso, se va “cosificando” y deshumanizándose, esta afirmación se puede comprobar claramente al final del libro, cuando Josef K pasmosamente tranquilo acompaña a sus ejecutores a su propia ejecución y antes de morir exclama “¡Como un perro!”, ahí se ve como el proceso ha hecho llegar al acusado a la cúspide de la despersonalización.
Entiendo que con esta obra Kafka quería criticar el sistema existente en los últimos años del Imperio Austro-húngaro en el que él vivió, por tanto, parece que estas injusticias y graves vulneraciones de los derechos humanos más elementales no pueden darse hoy en día, y menos en el mundo occidental, donde la mayoría de Estados tienen un sistema democrático, donde los países tienen un Estado de derecho sólido, no simplemente formal. Sin embargo, esta obra de Kafka que parece una crítica a épocas ya olvidadas, desgraciadamente puede seguir sirviendo como crítica en la actualidad, pues la historia que Kafka escribió guarda grandes similitudes con una realidad que hoy en día sigue existiendo y que se desarrolla en uno de los Estados con mayor tradición democrática como es Estados Unidos. Me refiero al limbo jurídico en el que se encuentran los presos en Guantánamo.
La situación en Guantánamo se encuentra por un lado al margen de la legislación, de la Constitución de los Estados Unidos y del amparo de los Tribunales, y por otro lado, se encuentra también al margen de los Convenios de Ginebra de 1949 sobre prisioneros de guerra y de las demás normas de Derecho internacional, por tanto, es un limbo legal que se va desarrollando en paralelo al Estado de derecho existente en Estados Unidos, pues la existencia de Guantánamo no obsta para que en lo demás, Estados Unidos siga cumpliendo y garantizando los derechos humanos al resto de sus ciudadanos. Esto es justamente lo que ocurre en la obra de Kafka, pues en el libro se dice que “K. era miembro de un Estado constitucional en el cual reinaba la paz y el orden y las leyes eran cumplidas”, sin embargo, el se encuentra dentro de un proceso extraordinario conducido por una organización distinta, paralela a la justicia ordinaria.
Además existen otras muchas semejanzas entre la situación que vive el protagonista de esta obra, y los presos de Guantánamo. Estas semejanzas consisten en la vulneración de multitud de derechos, por ejemplo, ninguno de los presos de Guantánamo ni tampoco Josef K. conocen ni conocerán los cargos que se les imputan, Josef K. fue ejecutado sin saber de lo que se le acusaba, y los presos de Guantánamo, incluso aquellos que después han sido devueltos a su país, tampoco lo han sabido.
En ambos casos se les ha excluido del derecho a la presunción de inocencia pues son los acusados los que tienen que probar su inocencia, se produce una inversión de la carga de la prueba, existe una presunción de que son culpables, un ejemplo de ello se refleja en el propio libro cuando se le dice al protagonista que sufrir un proceso es casi haberlo perdido.
También se viola el derecho a ser juzgado en un plazo razonable, así para los presos de Guantánamo no existe ningún plazo máximo en el que la detención tenga que finalizar. la vulneración de este mismo derecho también la reconoce el propio abogado de Josef K. cuando le dice que el juicio puede prolongarse eternamente, relacionado con este derecho también esta la llamada “absolución aparente” de la que habla el pintor Titorelli, y que consiste en que el tribunal puede volver a incoar el procedimiento en el momento que quiera, aquí se está produciendo una violación de “ la cosa juzgada”, esto es, cuando una sentencia adquiere valor de cosa juzgada no puede volver a ser juzgada una persona por esos mismos hechos. Esta “absolución aparente”, lleva implícita la vulneración del derecho a poder apelar una sentencia, pues no se puede apelar un proceso que realmente nunca acaba.
Además en ambos casos no se tiene derecho a obtener la comparencia de testigos ni a conocer las pruebas en su contra pues son secretas, ya que una de las características del sistema inquisitivo, que rige ambos supuestos, es la competencia exclusiva del juez en cuanto a la investigación de los hechos y las pruebas, en definitiva, todo el desarrollo del proceso es secreto.
Por último hay que decir que tanto a las personas que se encuentran en la base de Guantánamo, como al propio Josef K. se les ha excluído el derecho a un juicio justo y con todas las garantías. Es cierto que las personas en Guantánamo están presas, totalmente privadas de libertad y en cambio, Josef K. a lo largo del proceso que se sigue contra él está en libertad, pero llega un momento en que él es consciente de que existe una gran organización en movimiento contra él, incluyendo a la sociedad a la que él pertenece, y aunque no se encuentre en una cárcel, acaba en una situación asfixiante, en la que no encuentra salida, pues todos con los que intenta hablar para que le ayuden en el fondo le consideran culpable, o al menos creen que no tiene posibilidades de salir indemne de ese proceso, como efectivamente ocurre.
En conclusión se puede decir que se ha montado todo un proceso para juzgar a un hombre al que al final se termina matando tal y como a un perro, tomando las palabras del propio protagonista. En definitiva, ese proceso se acaba convirtiendo en una parodia de justicia, en una parodia judicial como precisamente también ocurre en Guantánamo donde los presos que carecen de los más elementales derechos humanos, algunos tienen juicios en la propia base naval norteamericana, aunque realmente no son juicios, sino una farsa de juicio, pues el abogado del preso, si es que se puede llamar abogado, es un militar estadounidense, el juez militar que le pregunta tiene escrito en un archivador todo lo que allí se va a hablar, el intérprete también lo tiene todo preparado de antemano. Toda esta puesta en escena para nada, pues el preso no sabe de que se le acusa, no sabe si existen pruebas o no contra él, ni siquiera sabe si algún día será devuelto a su país sin más, sin ninguna explicación como les ha ocurrido a algunos, o peor aún, no sabe si algún día saldrá de aquel lugar.
Ambas situaciones son un simulacro o parodia de la justicia, la descrita en El Proceso es una situación que aunque parezca que se asemeja muy poco al mundo cotidiano, y a pesar de que sus situaciones pueden parecer irreales, la verdad es que son más reales y actuales de lo que podemos llegar a pensar.
Entiendo que con esta obra Kafka quería criticar el sistema existente en los últimos años del Imperio Austro-húngaro en el que él vivió, por tanto, parece que estas injusticias y graves vulneraciones de los derechos humanos más elementales no pueden darse hoy en día, y menos en el mundo occidental, donde la mayoría de Estados tienen un sistema democrático, donde los países tienen un Estado de derecho sólido, no simplemente formal. Sin embargo, esta obra de Kafka que parece una crítica a épocas ya olvidadas, desgraciadamente puede seguir sirviendo como crítica en la actualidad, pues la historia que Kafka escribió guarda grandes similitudes con una realidad que hoy en día sigue existiendo y que se desarrolla en uno de los Estados con mayor tradición democrática como es Estados Unidos. Me refiero al limbo jurídico en el que se encuentran los presos en Guantánamo.
La situación en Guantánamo se encuentra por un lado al margen de la legislación, de la Constitución de los Estados Unidos y del amparo de los Tribunales, y por otro lado, se encuentra también al margen de los Convenios de Ginebra de 1949 sobre prisioneros de guerra y de las demás normas de Derecho internacional, por tanto, es un limbo legal que se va desarrollando en paralelo al Estado de derecho existente en Estados Unidos, pues la existencia de Guantánamo no obsta para que en lo demás, Estados Unidos siga cumpliendo y garantizando los derechos humanos al resto de sus ciudadanos. Esto es justamente lo que ocurre en la obra de Kafka, pues en el libro se dice que “K. era miembro de un Estado constitucional en el cual reinaba la paz y el orden y las leyes eran cumplidas”, sin embargo, el se encuentra dentro de un proceso extraordinario conducido por una organización distinta, paralela a la justicia ordinaria.
Además existen otras muchas semejanzas entre la situación que vive el protagonista de esta obra, y los presos de Guantánamo. Estas semejanzas consisten en la vulneración de multitud de derechos, por ejemplo, ninguno de los presos de Guantánamo ni tampoco Josef K. conocen ni conocerán los cargos que se les imputan, Josef K. fue ejecutado sin saber de lo que se le acusaba, y los presos de Guantánamo, incluso aquellos que después han sido devueltos a su país, tampoco lo han sabido.
En ambos casos se les ha excluido del derecho a la presunción de inocencia pues son los acusados los que tienen que probar su inocencia, se produce una inversión de la carga de la prueba, existe una presunción de que son culpables, un ejemplo de ello se refleja en el propio libro cuando se le dice al protagonista que sufrir un proceso es casi haberlo perdido.
También se viola el derecho a ser juzgado en un plazo razonable, así para los presos de Guantánamo no existe ningún plazo máximo en el que la detención tenga que finalizar. la vulneración de este mismo derecho también la reconoce el propio abogado de Josef K. cuando le dice que el juicio puede prolongarse eternamente, relacionado con este derecho también esta la llamada “absolución aparente” de la que habla el pintor Titorelli, y que consiste en que el tribunal puede volver a incoar el procedimiento en el momento que quiera, aquí se está produciendo una violación de “ la cosa juzgada”, esto es, cuando una sentencia adquiere valor de cosa juzgada no puede volver a ser juzgada una persona por esos mismos hechos. Esta “absolución aparente”, lleva implícita la vulneración del derecho a poder apelar una sentencia, pues no se puede apelar un proceso que realmente nunca acaba.
Además en ambos casos no se tiene derecho a obtener la comparencia de testigos ni a conocer las pruebas en su contra pues son secretas, ya que una de las características del sistema inquisitivo, que rige ambos supuestos, es la competencia exclusiva del juez en cuanto a la investigación de los hechos y las pruebas, en definitiva, todo el desarrollo del proceso es secreto.
Por último hay que decir que tanto a las personas que se encuentran en la base de Guantánamo, como al propio Josef K. se les ha excluído el derecho a un juicio justo y con todas las garantías. Es cierto que las personas en Guantánamo están presas, totalmente privadas de libertad y en cambio, Josef K. a lo largo del proceso que se sigue contra él está en libertad, pero llega un momento en que él es consciente de que existe una gran organización en movimiento contra él, incluyendo a la sociedad a la que él pertenece, y aunque no se encuentre en una cárcel, acaba en una situación asfixiante, en la que no encuentra salida, pues todos con los que intenta hablar para que le ayuden en el fondo le consideran culpable, o al menos creen que no tiene posibilidades de salir indemne de ese proceso, como efectivamente ocurre.
En conclusión se puede decir que se ha montado todo un proceso para juzgar a un hombre al que al final se termina matando tal y como a un perro, tomando las palabras del propio protagonista. En definitiva, ese proceso se acaba convirtiendo en una parodia de justicia, en una parodia judicial como precisamente también ocurre en Guantánamo donde los presos que carecen de los más elementales derechos humanos, algunos tienen juicios en la propia base naval norteamericana, aunque realmente no son juicios, sino una farsa de juicio, pues el abogado del preso, si es que se puede llamar abogado, es un militar estadounidense, el juez militar que le pregunta tiene escrito en un archivador todo lo que allí se va a hablar, el intérprete también lo tiene todo preparado de antemano. Toda esta puesta en escena para nada, pues el preso no sabe de que se le acusa, no sabe si existen pruebas o no contra él, ni siquiera sabe si algún día será devuelto a su país sin más, sin ninguna explicación como les ha ocurrido a algunos, o peor aún, no sabe si algún día saldrá de aquel lugar.
Ambas situaciones son un simulacro o parodia de la justicia, la descrita en El Proceso es una situación que aunque parezca que se asemeja muy poco al mundo cotidiano, y a pesar de que sus situaciones pueden parecer irreales, la verdad es que son más reales y actuales de lo que podemos llegar a pensar.