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Harto de ser lo que se espera, harto de hilar para sentirme inteligente... 
Escrito por Yosi_ el lunes, 19 de julio de 2010

Es curiosa la actitud de ciertos segmentos de la sociedad que por lo general se consideran a sí mismos progresistas (realmente y en el buen sentido), alternativos, e incluso transgresores. Entre las ramas que representan el pensamiento de izquierdas, si es que eso aún tiene algún sentido para alguien en este país, es comúnmente aceptado que el concepto "especulación" tiene connotaciones negativas que casi desde ningún punto de vista es posible eliminar. Y sin embargo, como casi todo, por lo general en la práctica los reproches no suelen depender del hecho en sí, sino de las formas de quien lo lleva a cabo. De esta forma, especulador en todo su sentido es quien se viste de traje y se coloca tras una promotora inmobiliaria a intentar sacar provecho del afán de enriquecimiento de unos y la necesidad de otros. Pero sin embargo, no lo es quien se aposta en una esquina de un barrio del extrarradio a vender su ración de soma a individuos necesitados de su ración diaria, con posibles o sin ellos. No lo es, o no lo parece, o no se le señala como si lo fuera, porque por lo general puede más el odio hacia quienes, por una u otra razón, se oponen a su actividad, que la lógica extremadamente simple que muestra a las claras que se trata exactamente de lo mismo. De igual manera se critica con fervor el consumismo y se desprecia a sus artífices, se pone de vuelta y media a quien trata de establecer las normas para crear un negocio extremadamente lucrativo a partir del mundo de las artes, y sin embargo, la prostitución queda en cualquier caso fuera del foco de la crítica. Y entiéndase que no hablo de explotación de personas en contra de su voluntad o de cualquier otra de las atrocidades que se suelen mezclar en el discurso, algo entendible hasta cierto punto por coincidencia en cuanto al contexto, pero en ningún caso asimilable dentro de la misma discusión por tratarse de problemas distintos con análisis absolutamente diferentes.

Me centraré, por tanto, en el caso de quienes eligen voluntariamente (dentro de las presiones a las que se ve sometido todo el que quiere tener algo que comer a fin de mes, claro está) dedicarse a la labor de establecer una actividad especulativa a través del sexo. Porque de eso se trata, ni más ni menos. Se puede cuestionar la relevancia del mismo estableciéndolo como necesidad a uno u otro nivel (evidentemente siempre guardando las distancias con los requisitos indispensables para la supervivencia), pero es indudable que la actividad consiste en exprimir la incapacidad de ciertas personas para conseguir satisfacer un deseo por el cual están dispuestas a pagar una cantidad de dinero a menudo por encima de sus posibilidades. O quizá más bien al límite de las mismas, pero está claro que como en cualquier circunstancia en la que se trata de forzar un intercambio comercial, se pretende incitar al gasto irresponsable como medio para maximizar los beneficios.

Lo más paradójico de todo esto es que la moral católica rancia y mojigata como siempre ha sido pero extremadamente tolerante con cualquiera con pretensiones de enriquecerse por la vía rápida y facultades para conseguirlo, siempre se arrojó sobre el negocio del sexo como un buitre hipócrita, destrozando la imagen pública de quien decidió participar de él, pero al mismo tiempo consintiéndolo como una vía de escape válida a sus estrictas y absurdas medidas de control absoluto de la población. Sin embargo, quienes desde siempre han venido criticando incansablemente a la Iglesia y a sus métodos, a la moral oscurantista que genera el tabú frustrante tras el que la prostitución siempre encontró un perfecto caldo de cultivo, el colectivo que necesariamente se ha posicionado en todo momento en contra de la mercantilización de las necesidades de las personas y de la presión de las actividades económicas que potencian el consumo irresponsable y la venta de privilegios que nunca deberían haberse considerado como tales, rompe una lanza tras otra a favor de quienes utilizan sus ventajas físicas como medio de negocio, e incluso trata de mostrar la actitud como un ejemplo de liberación frente a los valores tradicionales. Cabe preguntarse qué valores son esos, porque tanto la frivolización del placer y las relaciones interpersonales como la compra-venta de todo aquello susceptible de ser necesitado por alguien son valores perfectamente arraigamos en la sociedad en la que vivimos, pero en fin, supongo que una vez más la pose lo es todo.

Llegados a este punto toca abordar el argumento falaz que nunca deja de salir a la luz en algún momento: la prostitución no deja de ser una actividad económica cualquiera, tabúes y prejuicios aparte, como la que puede desarrollar un obrero, un tendero o cualquier otra persona que intente ganarse el pan. Es posible que en sentido estricto se pueda considerar así, y sin embargo personalmente separaría dos grupos claramente delimitados. En primer lugar, el de quien desarrolla una actividad (hacer pan, servir copas, transportar mercancías) y posteriormente ofrece evitársela a otra persona a cambio de los frutos de su respectiva ocupación. Por otro lado, el de quien oferta realizar una actividad recíproca en compañía de otra persona (charlar, hacer compañía, fingir amistad, follar, practicar deporte), y pretende obtener por ello un beneficio que en principio no está demasiado claro en concepto de qué puede solicitarse sin admitir la superioridad del valor de la actividad de uno sobre la del otro. Como habrá quedado bastante claro, el primer caso me parece perfectamente lícito, más justo dentro de determinados sistemas económicos que pretenden favorecer la cooperación en lugar de la explotación de las carencias de los demás, pero conceptualmente aceptable teniendo en cuenta que establece un trueque que en principio puede ser perfectamente justo. Por el contrario, el segundo lo considero humillante desde el momento en el que un individuo adopta una posición privilegiada al deducir un beneficio únicamente explicable mediante la asunción de que dos personas puedan compartir una misma práctica durante el mismo tiempo, y pese a ello una quedar en deuda respecto a la otra. Y algo que en principio puede parecer una aseveración trivial y perfectamente asumida, tiene unas implicaciones tan duras como para justificar los principios de todo un sistema económico tan absurdo como este. No me llama la atención en absoluto que eso ocurra, y en contra del concepto tradicional yo no creo que el humillado sea quien vende el servicio, sino quien tras compartir sexo se ve obligado a suplir sus carencias personales con dinero extra. Sin embargo, sí que es bastante sorprendente que la ansiedad por desprenderse del catolicismo latente sea tan fuerte como para nublar el juicio de quienes pretenden tenerlo frente a todo lo demás y hacer que una incoherencia tan de base esté pasando desapercibida y de paso justificando los propios cimientos del sistema.
15 Comentarios Temas relacionados: Sociedad 

Enviado por Cronos el jueves, 1 de enero de 1970

Buen punto de vista, en una perspectiva teorica. La perspectiva práctica (por desgracia) es la que es. Y, en la practica, unos necesitan (o creen necesitar) comprar y otros vender... Al fin y al cabo, el acceso al sexo (gratis) no deja de ser una especie de mercadeo...
Enviado por Slagator el jueves, 1 de enero de 1970

Creo que has pasado por alto el hecho de que la deuda se establece previamente. Vamos, que la superioridad o inferioridad de uno u otro no queda en evidencia en el acto en sí, o sea, por las capacidades de ambos en el terreno sexual, sino antes de que se lleve a cabo, vamos, dependiendo exclusivamente de qué pueda ofertar uno y qué demande el otro. Por supuesto que esa oferta y esa demanda responden a otro tipo de valoraciones, pero no entraríamos en el ámbito sexual, sino en el especto físico, etc. Y en ese ámbito hay tanto y tanto que reprochar a tantas y tantas profesiones, que no merecería la pena centrarnos en ésta en absoluto.

Por supuesto que la prostitución entra en el juego mercantilista, por supuesto que es una forma de especulación, y por supuesto que es reprochable desde ese punto de vista. Pero es que las críticas dirigidas a esta profesión en particular no tienen nada que ver con esto, sino con factores meramente morales, y dicho sea de paso, profundamente equivocados. Y quienes nos oponemos a esos juicios no por ello estamos dispuestos a acoger este negocio con los brazos abiertos, simplemente nuestras críticas entran en un plano mucho más general, y presuponen así mismo una crítica a este ejercicio.

Estoy de acuerdo con todas las ideas que planteas, pero no con el énfasis que pones en algunas.
Enviado por Yosi_ el jueves, 1 de enero de 1970

Bueno Cronos, el hecho de que el acceso al sexo o a cualquier otra cuestión social parezca una especie de mercadeo es algo evitable siempre y cuando se esté dispuesto a renunciar a ello siempre que alguien introduzca alguno de los parámetros que dejan ver el aspecto comercial en toda relación. Evidentemente, viendo la cuestión de forma generalista y contemplando el escaparate de carne que hoy por hoy suponen los bares o las redes sociales, tengo que darte la razón. Claro que tampoco creo que esas actitudes sean menos criticables, simplemente me he centrado en una de ellas...

Por otro lado, J.Galdío, dices que la deuda se establece previamente. Yo diría que se establece en el momento en el que alguien decide rebajarse y admitir que su precio de "mercado" esta por debajo del de otra persona y por tanto debe dar algo más para obtener lo mismo. Hasta entonces, ya sea en base a las valoraciones sexuales, físicas o de cualquier otro tipo, solo existe una estimación que el entorno trata de imponer al individuo, y que éste puede aceptar o enfrentar haciendo valer un poco los caducos principios relativos a la igualdad de todas las personas. Aparte de eso, hablar de factores sociales y separar aspecto físico y capacidad sexual en estos momentos es tan utópico como irreal.

Sobre lo demás, y esto es una actitud personal, antes de pararme a pensar, no digamos a escribir, sobre cualquier tema, lo primero que intento es dejar a un lado de forma tajante todos los estereotipos que por simpatía o rechazo me pueden condicionar a la hora de analizar la cuestión. Si resulta que hay quien critica lo mismo que yo critico pero lo hace de forma equivocada (o distinta, equivocada para mí), tanto peor para él. Los enemigos de mis enemigos no necesariamente son mis amigos, y no veo motivos para ensalzar o justificar una actitud en el hecho de que otra igualmente errónea se oponga a ella. El problema es que por norma se profundiza mucho más en unos temas que en otros, quizá por miedo a que identifiquen nuestro discurso como parte de otro que odiamos y del que tratamos de alejarnos a toda costa, no lo sé. Quizá parezca que centrándome en ciertos aspectos hablo más de la prostitución ejercida por las niñas pijas universitarias para sufragar modelitos de Gucci, que de la más visible y común a pie de calle (no sé si más abundante, no tengo ni idea, pero sí claramente más llamativa). No es así, me limito a plasmar las implicaciones de un modelo de negocio sin pretender juzgar la situación de nadie en concreto, más que nada por evitar hablar sobre lo que no conozco. Supongo que todos pasamos por cosas éticamente ilícitas para salir adelante, pero eso no quiere decir que haya que evitar calificarlas como tales, ni rehuir la crítica, ni mucho menos bordar con ellas la bandera de ninguna ideología. Es posible que matizando, muchos de esos comportamientos especulativos sean perfectamente justificables por la mera supervivencia, pero también estoy seguro de que en muchos otros campos ocurre otro tanto de lo mismo, y sin embargo raramente se permiten concesiones del estilo al hablar de ejemplos como los mencionados al inicio del texto. Especula tanto quien lo hace en una u otra situación, por un motivo u otro. Cambia en todo caso el juicio que podemos hacer de una misma actividad en función de la causalidad que conduzca a ella, pero no por eso la actividad varía, como no debería diferir la valoración que se haga sobre ella en sentido estricto y neutro.
Enviado por na el jueves, 1 de enero de 1970

el colectivo que necesariamente se ha posicionado en todo momento en contra de la mercantilización de las necesidades de las personas y de la presión de las actividades económicas que potencian el consumo irresponsable y la venta de privilegios que nunca deberían haberse considerado como tales, rompe una lanza tras otra a favor de quienes utilizan sus ventajas físicas como medio de negocio, e incluso trata de mostrar la actitud como un ejemplo de liberación frente a los valores tradicionales. Cabe preguntarse qué valores son esos, porque tanto la frivolización del placer y las relaciones interpersonales como la compra-venta de todo aquello susceptible de ser necesitado por alguien son valores perfectamente arraigamos en la sociedad en la que vivimos, pero en fin, supongo que una vez más la pose lo es todo.
hay que joderse que te quedes en el compra y venta. el estigma de puta no solo esta presente en este sistema. por mucho que el analisis lo hagas desde ahi.
sí, una lanza tras otra, y las que hagan falta. porque la pose es un pelin mas profunda.
faltaria mas que a estas alturas apuntaramos donde no toca.
es mas facil ir a por las de siempre, claro. a por las que estan abajo, economicamente hablando (un lenguaje que imagino entenderas, porque es el que utilizas)
supongo estaremos de acuerdo en que quien trabaja para otro "tiene menos" que quien le paga...
lo que jode es que "prospere", claro. lo que envenena, el "intrusismo". por supuesto.
si no a santo de que viene el cuento
Por el contrario, el segundo lo considero humillante desde el momento en el que un individuo adopta una posición privilegiada al deducir un beneficio únicamente explicable mediante la asunción de que dos personas puedan compartir una misma práctica durante el mismo tiempo, y pese a ello una quedar en deuda respecto a la otra...
lo humillante es que a eso lo llames "compartir" precisamente te pagan para que no estes ahi. centrada en el cliente, no estoy compartiendo nada porque mi placer, mi identidad, mi ser... es del todo irrelevante.
el papel tradicional de la mujer, vamos.
quiza por eso algunas no vean las diferencias.
y la mayoria de las veces ni siquiera importe.
Enviado por Kerrigan el jueves, 1 de enero de 1970

"sí, una lanza tras otra, y las que hagan falta. porque la pose es un pelin mas profunda.
faltaria mas que a estas alturas apuntaramos donde no toca.
es mas facil ir a por las de siempre, claro.
"

No sé hasta que punto es apuntar donde no toca y tampoco me parece que sea más fácil ir a por "las de siempre" en esta ocasión. Si partimos del rechazo a cualquier relación que no se establezca en términos de igualdad y tenga como objetivo cubrir ciertas necesidades básicas a cambio de dinero, será inevitable no solo plantearse la profunda injusticia que puede suponer el hecho de que una persona se vea en la necesidad más o menos apremiante de ejercer este tipo de trabajo remunerado, sino también la de aquella otra que se ve en la necesidad de pagar por sexo, por la misma y sencilla razón.
Enviado por Yosi_ el jueves, 1 de enero de 1970

Pues no, no estamos de acuerdo en que el cliente siempre ostente la posición económica (ni ninguna otra) dominante. De hecho el fin de un especulador es obtener por un producto tanto como pueda aprovechando la necesidad ajena. Y ese "tanto" no acaba ni mucho menos donde terminan las posibilidades del "comprador". Esto es posible, claro está, merced a los anticipos, préstamos, hipotecas y demás flores de la economía de mercado que no creo que sea necesario explicar aquí.

Por otro lado, enmarcar la prostitución en un ámbito en el que el cliente siempre es un macho alfa con ansias de dominación y cosificación sobre la mujer (y dando por hecho que siempre se trata de prostitución femenina, concepto cada vez más erróneo aunque aún admisible por extendido) supone hablar de sexismo más que de cualquier otra cosa. Un debate que puede existir, por supuesto, pero que no creo que deba ser meritorio de nublar la importancia de cualquier otro. Desde luego no es el aspecto del que yo he tratado de hablar en este caso, pese a que el estereotipo del camionero borracho hediondo sobre la chica asustada sea tan tentador. Hay un mundo más allá de eso y los roles son perfectamente intercambiables, porque el camionero (por usar un gremio tópico, no más) a veces puede ser un pobre hombre que paga lo que sea por no sentirse rechazado, y la chica no estar tan asustada e ingresar en una sola hora y por su cara bonita lo que se gana por varias horas dejándose la piel en la carretera de Madrid a Berlín. Pero en fin, para eso hay que admitir que la maldad y el poder mal utilizado no van unidos a ningún cromosoma específico, y supongo que es una batalla dura de librar cuando se oponen prejuicios tan afianzados.
Enviado por na el jueves, 1 de enero de 1970

Kerrigan, responsabilizar a la puta de la prostitución, es como responsabilizar al inmigrante de la inmigración. Por mucha tirria que le tengamos y aunque muchas veces sea "con razon". se supone que estamos aqui para trascenderlo.
Si lo que dices fuera cierto, si partimos del rechazo a cualquier relación que no se establezca en términos de igualdad, coincido con Galdio, no merece la pena centrarnos en esta profesión en absoluto. Pero lo hacemos. Y en un momento temporal concreto. Eso a mi me da que pensar.
Y no precisamente bien.
Aunque queramos ponernos la bata de "lo mio no son estereotipos"
que va...

Por otra parte, hay algo de lo que dices que no entiendo...¿podrias explicar a que te refieres exactamente con "necesidad de pagar por sexo"?
Es un concepto que se me escapa.

Yosi_ no te salgas por peteneras ni macho alfa ni pollas en vinagre. La cuestion es mas facil, la que paga manda y la que cobra obedece. No es una relacion de igualdad. ambos nos centramos en tu placer, no es bidireccional. y si no estas de acuerdo con que la clienta es dominante economicamente hablando, dejate de señalar sexismos ajenos, y empieza a preguntarte por que no lo estas reflejando en tus precisos analisis depurados. Que no lo estas viendo, no me lo creo.
La clienta no es un ser pasivo que !animalico! satisface sus necesidades. Es responsable de lo que compra. Por esa vieja norma de la oferta y la demanda. Si no estas de acuerdo, se te desmonta la metafora. Porque ...¿quien le esta haciendo el juego al sistema pensando que las clientas !pobrecitas ellas! no pueden escapar a las garras de las especuladoras?.
Y claro que podemos.
Basta conocer el valor de las cosas.
No llamar necesidades a cuestiones que no son tales. Acabariamos hablando de la "necesidad de enchufarse a interne" y me consta que tal, pero no cuela.
Estas mezclando cosas que nada tienen que ver. Te amparas en una necesidad basica, fisiologica, para reflejar una necesidad de otra cosa. O sere yo que no se piyar el concepto. Ten en cuenta que una de las partes (asignale el rol que te plazca) ¿como decirlo? lo tiene mas a mano a la hora de descargar. Si de necesidades fisiologicas hablamos. Masturbarse, hasta hace na, o eso me quiero pensar, era cosa de chicos. !masturbarse!!! No hablemos ya de otras necesidades, que por lo visto solo reconocemos a quien paga.
Por eso, cuando escribes:
puede ser un pobre hombre que paga lo que sea por no sentirse rechazado...se me enciende la vena. y me deja flipando, claro. porque el miedo al rechazo, ni de lejos, es una de la necesidades basicas. No lo disfraces: Que pa ser cobarde, no hace falta ser un hombre.
Ni siquiera pobre.
Si me hablas de necesidades en plan afecto, pertenencia, autorrealizacion... ya sabemos que por mucho que vayas de ejecutiva, todo eso se queda fuera del curro. y de eso nadie en su juicio se libra. sea remunerado o no.
Enviado por Kerrigan el jueves, 1 de enero de 1970

Con "necesidad de pagar por sexo" me refiero a la necesidad que puede surgir en determinadas ocasiones de practicar sexo con otra persona mezclada con la incapacidad, por el motivo que sea, de mantener una relación sexual que no implique una transacción monetaria o pago mediante tarjeta de crédito. :P

Espero que no me niegues que esto pueda darse en la práctica. La relación de la persona que vive esta situación no se establece en términos de igualdad con sus semejantes (aquellos que no sienten esa necesidad, aquellos que no tienen que pagar por satisfacerla...) y tampoco tiene por qué existir una posición de superioridad con respecto a aquella otra a quién recurre. Esto dependerá de muchas cosas, no solo de la dirección en la que se mueva el dinero.

Señalar la existencia de estas situaciones no implica no ver otras, como señalar la parte de responsabilidad que puede tener unx prostitutx en el negocio de la prostitución no supone ser ciego ante la parte en la que los usuarios son responsables también, o esa en la que lo somos todos. Y plantearlo desde este punto de vista tampoco implica tener "tirria" al colectivo que sea, vaya. Me parece muy respetable que tú prefieras abordarlo desde otro lado, bien porque te parezca injusto que se inviertan los papeles de víctimas y verdugos, bien porque no consideres merecedora de un artículo la cuestión de la especulación en este campo, estando el patio especulativo como está. Y me seguirá pareciendo respetable siempre que trates de no acusar a nadie de visiones parciales o estereotipadas, incapacidad para trascender algo, prejuicios y otras lindezas.
Enviado por Cronos el jueves, 1 de enero de 1970

na, yosi carga contra la mercantilizacion. Tienes razon en que en una mayoria de los casos el prostituido es una victima de la situacion, puesto que no puede elegir lo que hace, con quien o si quiere hacerlo. El mercantilizador, el capitalista, el que obtiene el verdadero beneficio en el caso mas general, no es quien se prostituye, sino el chulo/mafia. No veo que yosi cargue -necesariamente- contra el prostituido. Carga contra el que mercantiliza una necesidad basica. Igual que hemos cargado mil y una veces contra, por ejemplo, constructoras y farmaceuticas (que mercantilizan la necesidad de tener un techo y la salud, dos necesidades basicas). En fin, que creo que en ningun momento se han establecidos criterios morales o de base moral, sino que se ha argumentado con claridad lo criticable de la posicion del mercantilizador del sexo.

Tambien creo que llevar esta discusion al sexismo esta fuera de lugar, al menos en el ambito de los que pululamos por estos lares, y con las lineas de crítica (que entiendo genéricas) que se han hecho del tema. Tengamos claro que hay prostituidos hombres. Y clientes mujeres. El hecho de que sea mas comun en un ambito que el otro no debería llevarnos a analizarlo desde una perspectiva sexista, mas que nada porque los que estaríamos pecando de sexismo seríamos nosotros. Este no es un problema entre hombres y mujeres, es un problema en el que hay tres actores: El prostituido, el comercializador, y el cliente.

Yosi, en cuanto al tema del mercadeo, voy un poco mas alla de las redes sociales y los bares (ejemplos bastante claros). En ciertos ambitos tambien existe una cierta "prostitucion implicita", en la que el que dispone de parné obtiene sexo (gratis) con inmensa facilidad.

Hay una anecdota de Peter Crouch, un futbolista ingles bastante poco agraciado para los parametros "oficiales", casado o emparejado con una modelo de rompe y rasga, que, cuando le preguntaron "¿Que seria usted si no fuese futbolista?", en un ataque de sinceridad respondio "¿Yo? Virgen.". La frase me llama la atencion en dos direcciones. Por un lado este hombre asume que su status economico y social le han permitido acceder a mujeres que de otra forma jamás le hubiesen ni mirado a la cara. Por otro, me asombra que no saque la conclusion complementaria: Quien está con el lo está por ese mismo status. A lo que voy: ¿No es esta otra forma de prostitucion implicita, moralmente aceptada, pero igualmente descorazonadora? Es curioso. Esta "prostitucion implicita" se da muchisimo mas en los ambitos sociales desde los que se suele criticar la prostitucion desde esa perspectiva moral.
Enviado por na el jueves, 1 de enero de 1970

kerrigan...
lo primero ¿por que vuelves a utilizar la palabra "necesidad"? ¿no crees que seria mas adecuado llamarlo deseo, apetencia, anhelo?
si te pregunto a que te refieres con "necesidad de..." y me respondes que es la necesidad de... ¿que quieres que te diga?
estas obviando la parte que se me escapa. problema de matizacion mia, supongo.
pero...¿si lo llamamos igual, no nos perdemos los matices entre respirar y follar?
lo segundo, no es solo la direccion en que se mueve el dinero. no lo estoy reduciendo a eso. ambas sabemos que estamos hablando de cosas sin precio. pero de dinero, entre otras cosas, habla el texto. pensaba que usando el mismo idioma nos ibamos a entender. mucho pense por lo que se ve. sabemos que a nadie le regalan el dinero por su cara bonita, vaya. engañar, es hacer algo ¿que unas formas nos pareceran honorables y las otras rastreras? puede, pero se supone que la moral la dejabamos fuera. los varoles por los que se preguntaba el autor, en su tan admirado estilo caracteristico, no tienen nada que ver con eso. entre otras cosas porque si te regalan el dinero, no trabajas. mercantilizar una aficion, es intrusismo laboral, no prostitucion. podriamos caer en la tentadora idea de que cualquiera que publica es escritora. y me da a mi que no. detras del tema profesional hay mucha mierda que, en mi opinion, no se esta considerando. es un tema serio. merece el maximo rigor. de enriquecer mejor ni hablar.
ya que lanzamos chinitas, que menos, que apuntar.
tercero, que no se cuente todo, es una cosa. que el punto de vista sea distinto es otra. y mentir descaradamente otra diferente. (con su guante blanco y todo) y miente al plantear la situacion en plan dos personas comparten... y una puta mierda comparten. ¿tan poca empatia nos queda?
y cuarto, ahora ya puedes acusarme de "otras lindezas". ahora ya puedo perder una "respetabilidad" que nunca mereci.

cronos, se perfectamente contra lo que carga. no me hagas parecer mas imbecil justificando. tu mismo lo dices, nos metemos con la constructora y con la farmaceutica, pero en la puta vida con la obrera ni la dependienta. y mucho menos cuando da la casualidad de que tiene identidad.
Enviado por Yosi_ el jueves, 1 de enero de 1970

Cronos, totalmente de acuerdo con tu apunte, es un ejemplo muy ilustrativo de la misma actitud de la que hablo llevada a un nivel más ambicioso, visible y políticamente correcto. Y de hecho esta muy relacionado con la prostitución de lujo, un sector abanderado por quienes, además de la voluntad de especular, tienen la capacidad para hacerlo de maravilla. Lo cual, por cierto, no es ni más ni menos reprochable, por mucho que haya quien considere a los especuladores de bajo nivel económico a salvo de los juicios que se realizan sobre las grandes potencias del área.

Por otro lado, na, creo que llevamos mucho rato hablando de cosas diferentes, y que la voluntad de entendimiento tiende a cero. Evidentemente estoy en absoluto desacuerdo sobre el hecho de que el cliente siempre este por encima del vendedor (el yonki sobre el camello, el hipotecado sobre el banco... ¿en serio?). También me parece surrealista que no encuentres la forma de relacionar un factor objetivo, que alguien no sea capaz de encontrar algo de forma gratuita, con una consecuencia directa, que debido a ello esté dispuesto a pagar por ello para resolver su carencia (evito el término "necesidad" si lo prefieres, aunque viendo las estupideces que se cometen para obtenerlo, diría que el sexo es una de las más acuciantes). ¿De verdad crees que eso no ocurre jamás? Porque es de lo que hablo, y francamente lo veo bastante común.

No obstante, de tu discurso se extrae que no existe la prostitución como opción elegida o no impuesta, ni siquiera como coyuntura en la que la mujer no juegue el papel de víctima y el hombre el de verdugo, y teniendo en cuenta que es precisamente el caso que he tomado como ejemplo para escribir el texto, supongo que a partir de ahí nada en esta discusión tiene sentido. A mi me consta que es una forma de vida que se da, pero claro está, no puedo darte nombres y apellidos certificados ante notario, así que si el sentido común no te indica lo mismo, habrá que conformarse con que no te lo creas y zanjar la cuestión. Por último, comentar que cuando un obrero o un dependiente lleva a cabo una práctica que me parezca éticamente censurable, no tengo ningún reparo en comentarlo exactamente igual que puedo hablar de otros casos de mezquindad a gran escala.
Enviado por na el jueves, 1 de enero de 1970

¿estas llamando a la obrera y a la dependienta, especuladores de bajo nivel economico? vale, todo encaja. en ese caso, disculpa la intromision. continua con las practicas eticamente censurables que comete el ultimo mono, mientras el quid se va de rositas.
si no pensara que la yonki tiene mas control de la situacion que la camella, no se llamaria revolucionaria. y lo mismo pasa con la hipotecada y el banco. si piensas que llevas las de perder, y te metes, normal que lo llames pose. lo revolucionario es meterte sabiendo que vas a ganar. y si no preguntaselo a robin jood.
y te parecerá todo lo surrealista que quieras, pero el argumento de "la peña que compra es porque no lo ha encontrado gratis" no cuela. y mucho menos que lo vendas como bastante comun. asi sera en algunos casos, fijo-
no estoy discutiendo ni eso, ni asi. no es lo que interpretas, es dolor. y rabia. y otras cosas que nos vamos a callar.
¿te has parado a pensar que muchas veces compramos por no buscar? por no complicarnos haciendolo... por la implicacion, por el esfuerzo, por complejos, por lo que sea... cada dia mas gente llega a la conclusion de que por dos kilos de chorizo no merece la pena cargar con todo el cerdo. y claro, luego viene el invierno y ¿de donde sacamos jamon?
eso sin contar con las que compran porque lo que tienen gratis, no les gusta. que de todo hay en la viña del señor. en un sentido, y en el contrario. no se de donde te sacas que de mi discurso se extrae que la puta es siempre la victima. lo que te estoy diciendo es que la relacion no se gestiona en terminos de compartir como venias diciendo. y que hay una parte que esta centrada en la otra. y que por tanto, pasa a un segundo plano. eso no es victimismo. eso es asi. de gratis tengo mis dudas, cobrando, no.
por ejemplo, hay un puñao de peña que hace musica en la calle. a su puta bola. pero esa no vale. esa no cuenta. esa no es lo que se espera. y compramos musica pa tenerla como quiero y cuando quiero. el tipo de musica que me apetece en cada momento... evidentemente, eso tiene un precio. pero "eso" no tiene nada que ver con el valor de la musica. total, para cagarnos en construir una relacion desde la equivalencia, donde el compartir sea una palabra con significado, y podamos vernos como somos y no meramente comparandonos con un canon, igual entonces el sexo tiene sentido, y por su propio peso se desmonta el tinglado.
y si no, seguiremos pagando. por el agua, por el aire, por la tierra, y por el fuego que todas llevamos dentro. sobretodo por ese.

a ver si con el apunte se me entiende. llamamos prostituta a la mujer despampanante que se trinca al futbolista feo. porque, claro, si no tuviera dinero no estaria con el.
pero...¿como llamamos a lo que hace el? ¿estaria con ella si no fuera despampanante? ¿si no se considerara feo, necesitaria trofeo?
ella es una puta politicamente correcta, y el futbolista un suertudo...¿no?

¿quieres zanjar la cuestion?
tod s put s.
y se acabo.
Enviado por Cronos el jueves, 1 de enero de 1970

Na, con respecto al ejemplo del futbolista... que conste que yo hice ambas consideraciones. Es deducible que ella esta con el por lo que está, pero tambien es directamente deducible que él lo sabe (hasta lo afirma). Y parece no importarle. Y señale como relevantes ambos extremos cuando hable de prostitucion implicita. Y no entre en ningun momento a calificarle ni a el ni a su señora esposa, solo trace un paralelismo entre el tipo de relacion de unos y otros. Personalmente, si considero a este hombre "afortunado" es por no tener -probablemente- que soportar el resto de su vida la ansiedad de quedarse sin un duro cuando aun le faltan muchos dias al mes...

Mi linea de critica iba hacia los que consideran la prostitucion "estandar" como algo reprobable moralmente mientras ven totalmente normal esta prostitucion implicita, y la critica mas que personal, se dirige a la doble moral que supone.

Y, por poner un poco el contrapunto: Mercantilizar una necesidad ajena en un entorno socioeconomico en el que TODO se mercantiliza (incluidas por supuesto las necesidades propias) es una respuesta logica y no excesivamente criticable cuando se hace para cubrir las necesidades propias. En el fondo, pienso que la prostitucion es consecuencia de un sistema economico basado en la miseria objetiva de una mayoría y en la comercializacion de las necesidades, y una situacion en la que existen varias victimas de distinto grado (cliente y prostituido son en la mayoria de los casos victimas de problemas distintos), y tambien varios verdugos indirectos, fundamentalmente los mafiosos del gremio -los mas obvios- e, indirectamente, todos aquellos que han creado y se han beneficiado economica y socialmente de unos estandares esteticos fuera de toda logica acompañados por una sobrevaloracion brutal de lo estetico en las relaciones sociales. Y eso incluye a muchisima gente y a muchisimas organizaciones.
Enviado por Yosi_ el jueves, 1 de enero de 1970

¿estas llamando a la obrera y a la dependienta, especuladores de bajo nivel economico?

No, por supuesto que no, en ningún momento he escrito semejante estupidez. Ni esa, ni ninguna otra de las que me achacas en tu intento de transformar mi discurso en lo que tus prejuicios esperan o desean de él para justificar el hecho de hablar de lo que a ti te preocupa o te obsesiona y calificar a los demás en base a ello independientemente de que ninguna de las acusaciones que lanzas tenga base real en los textos de aquí arriba.

Me niego a rebatir un argumentación que comience con semejante falsedad en mi contra, porque hacerlo implicaría que acepto que todo lo que afirmas forma parte de mi postura. No voy a defender algo en lo que no creo por el mero hecho de que tú asegures que es así, quizá deba hacerlo ese alter ego tendencioso y mezquino que te has inventado para reemplazar lo que realmente digo. Suerte con él.

Cronos, sobre ese contrapunto... Bien es cierto que vivimos en un contexto en el que todo es susceptible de ser comprado y vendido, pero hay una gran parte de ese mecanismo en la que no tenemos forma de decidir directamente sobre lo que ocurre. No digo que no tengamos ninguna responsabilidad en absoluto, pero en la mayoría de los casos pintamos muy poco, es tan reducida como nuestro poder para modificar las cosas. Ahora, en los casos en los que el problema consiste en una relación directa entre personas, si que cabe esa decisión, y por tanto es correcto hablar de un nivel de responsabilidad muchísimo mayor. En cierto modo y relativizando el tema, todos somos un poco culpables de que una persona físicamente agraciada tenga tantísimo poder de especulación, pero no es igual la culpa intrínseca de quien forma parte de una sociedad tan podrida, como la de quien ejerce ese poder directamente frente a otra persona, cara a cara.
Enviado por Cronos el jueves, 1 de enero de 1970

Hombre, el famoso "pensamiento pequeñoburgues" abunda y mucho en la clase obrera. Por supuesto, el grado de daño social realizado es incomparable con el del burgues "de verdad", o mas bien distinto, el pensamiento pequeñoburgues acepta el paradigma capitalista con la ilusion -y digo ilusion por ser eso, una mera ilusion basada en una observacion erronea de la realidad, puesto que lso que "lo consiguen" son una muy pequeña minoria, y los que "fracasan" se quedan en situaciones normalmente muy jodidas- del medrar, de pasar de ser un obrero a ser un burgues, aunque seas cola de leon... Pero bueno, creo que eso es desviar un poco el tema. Aunque no demasiado. Por supuesto, esto viene a cuento por el tema de si una dependienta de una tienda es un "especulador de bajo nivel economico". No tiene por que serlo, pero los hay. Claro, que no se puede hacer un analisis en base a esto, hablamos de un porcentaje relativamente pequeño de gente que, a pesar de ser economicamente proletarios piensan como burgueses.

Y sobre lo que me dices, de acuerdo en to. Somos responsables de nuestros propios actos, y la unica manera de acabar con esa discriminacion estética es no caer en ella. En realidad, es un problema del que me siento -relativamente- victima, pero, hoy por hoy, muy poco o nada responsable.

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