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No digas todo lo que piensas, pero procura pensar todo lo que digas 
Escrito por Torres el viernes, 26 de septiembre de 2008

A pie de calle, el grueso de los ciudadanos tiene interiorizada a la perfección la idea de que la forma de ser y de actuar de las personas está determinada únicamente por la biología o la psicología. El propio ser es en todo caso último responsable de sus acciones, y si su actitud aparenta desviada, el diagnóstico es claro: sufre de una patología. Aquí surge la primera incongruencia, y es la cuestión de cuales son entonces los criterios que diagnostican la desviación del individuo si no pasan por ser culturales.

Tradicionalmente ha sido la derecha política la que ha abanderado la creencia de que se trata de patologías el mal que acecha a las personas y que las persuade para obrar mal. De esta manera, la naturaleza malévola del violador o del delincuente se conserva en las entrañas de los genes de cada uno. No hay remedio posible frente a la malicia, la crueldad o la inmoralidad que viene establecida por naturaleza, de nacimiento. En ese sentido ven que la solución idónea para evitar los conflictos en sociedad pase por someter al individuo en cuestión a castigos, ignorando el aspecto social que determina fuertemente la actitud de los individuos en sociedad. Desde la izquierda se ha tenido más sensibilidad en este aspecto, entendiendo que la naturaleza del ser humano es social y siendo, para bien o para mal, lo que nos diferencia como tales. Las vidas y las conductas de las personas están condicionadas por la sociedad en que nos manejamos, siendo determinante el papel de todos los diferentes agentes conocidos como la familia, las tradiciones, los dogmas religiosos, los medios de comunicación.., y en definitiva, la cultura. El primer problema que surge al ignorar tal realidad es el hecho de creernos realmente libres; y el segundo, la incapacidad de ir a la raíz de los problemas, a buscar las causas que llevan al individuo a actuar de una forma u otra.

Ello no conlleva obviar que en términos biológicos solo podemos hablar de la existencia de una raza en el mundo, ni tampoco la importancia de la psicología que desarrolla cada uno de forma particular. Decía Lévi-Strauss que todos pensamos el pensamiento de igual forma, aunque pensemos cosas diferentes. Y es precisamente donde terminan los límites de una base personal y de las características individuales donde toma relevancia la influencia social. Lástima que aun hoy día resulte un fenómeno que no goza de la apropiada consideración, y que sea por ello por lo que la sociología no detenta el estima adecuado. Al menos ya sabemos cual puede ser la patología social más extendida.
6 Comentarios Temas relacionados: Sociedad 

Enviado por Haruhi el viernes, 3 de octubre de 2008

Pienso que si dices que una persona tiene una patología, tienes que curarla y no castigarla; no obstante, como soy partidaria de castigar a quien se lo merece para enseñarle por la fuerza, no catalogo las conductas desviadas como patológicas porque no estaría siendo consecuente.

Creo que hay que buscar un equilibrio entre lo individual y lo social. Somos seres sociales, pero también somos personas, y ni todo se reduce a la sociedad ni a nuestra propia psicología. Por eso hay que tener en cuenta que "yo soy yo y mi circunstancia", una circunstancia condicionada por la sociedad y por mi psicología, que se ha formado por mi estilo de vida y por diversos factores que no puedo controlar. Uno de ellos es, por supuesto, la cultura.

De todos modos me gustaría preparar un post en mi blog en el que detallaré más lo que aquí resumo.

Estupendo blog.
Enviado por Haruhi el viernes, 3 de octubre de 2008

Con "castigar a quien se lo merece" me refiero a casos como el del violador. Siento no haber sido muy explícita.
Enviado por Torres el viernes, 3 de octubre de 2008

El ejemplo que pones de la cultura..no hay nada más social que la propia cultura.

Pienso que lo individual existe, pero es mínimo, y que a partir de esa base todo es contrucción social. Si no piensa en los casos de los niños salvajes, criados solos en selvas profundas: ni siquiera andaban erguidos, ni siquiera algo tan básico nos resulta natural. Lo mismo pasa con el lenguaje y muchos fenómenos similares. De forma consciente y, en mayor medida, incosciente. Pero no por incosciente deja de tener vigencia.

Gracias por leernos!
Enviado por Joya555 el lunes, 10 de noviembre de 2008

Aun no he tenido tiempo de leerlo todo porq acabo de entrar y descubrir este rinconcito de internet.

Pero particularmente, tienes todos mis respetos, eres un crack escribiendo Sergio! PALABRITA DEL NIÑO JESÚS

Y sobre todo OLE por echarle ganas y ponerte a publicar, yo algún día hace tiempo intenté mantener un blog del estilo a este e hice mis pinitos como escritora, pero nunca pude mantenerlo, sobre todo porq nadie entraba a decir nada bueno o malo sobre lo que hacia

Asiq desd aki te animo a continuar con tu particular vision del mundo y me compormeto a entrar y echarle un ojo de vez en cuando pa dejarte algun comentario!

Besitos!
Enviado por Torres el martes, 11 de noviembre de 2008

Muchas gracias mujer!

Pero fíjate, aquí estoy aupado por tratarse de una comunidad, encima con esta gente que si que escribe en condiciones.
Enviado por na el jueves, 18 de diciembre de 2008

no seas tan modesto!!!!
resulta curioso ver como evoluciona el concepto de patologia a lo largo del tiempo en las distintas culturas. viene a darte la razon.
creo.

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