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Escrito por Cronos el lunes, 2 de noviembre de 2009

Vuelta atrás.

-Ragnar- La voz sonaba en su mente, como si estuviese llamándose a sí mismo.- Ragnar, soy yo, no tenemos demasiado tiempo.
Estaba cayendo, seguía cayendo, en ese instante eterno. Le poseía una sensación de intemporalidad, de eternidad, como si cada segundo de caída fuese toda una vida. Una vida pasada. Abrió los ojos, pero la negrura continuó siendo absoluta. No sabía dónde estaba, pero no se sentía en peligro. Continuaba con la sensación de caer, de caer eternamente. La voz interior sonó de nuevo.
-Ragnar, contéstame.- La voz era serena y medida, aunque denotaba cierta urgencia. Parecía la voz de un hombre mayor, aunque conservaba una gran fuerza. Además, le resultaba extrañamente familiar, como si la conociera desde siempre, o más bien como si debiera haberla conocido.- Ragnar, di algo, hijo.
-¿Padre?- Ragnar estaba anonadado.- ¿Eres tú?
-Vaya, creí que nunca me contestarías.- Ahora Ragnar estaba seguro. Esa voz era su voz. Y la voz de su padre, también. - Tengo que explicarte demasiadas cosas y no tenemos toda la eternidad. Más bien, tú no la tienes, yo sí.
-¿Dónde estoy?, ¿qué ha ocurrido?- En el corazón de Ragnar se mezclaban la alegría de poder hablar al fin con su padre y la tristeza por lo poco que duraría esa charla.- ¿Qué es todo eso que me tienes que contar?
-Empezaré por el principio, pues el tiempo del que disponemos es breve para todo lo que te debo contar, aunque largo de todos modos.- Ademar carraspeó.- Bien, lo que creo que ya sabes es el porqué de mi exilio. Cometí un error, un gravísimo error. Mi error eres tú. Los que vivimos en un plano que no nos corresponde, los que habitamos el Sueño de Isvar teniendo una esencia de un plano exterior somos demasiado poderosos en la realidad que conoces, o al menos demasiado poderosos para el gusto de los dioses y de otros poderes incluso mayores que los dioses. La cuestión está en que hay... una especie de tratado que limita la cantidad de seres extraplanares que habitan el Sueño, un pacto entre poderes. Y yo me salté ese pacto al crearte a ti. El resultado es éste. Como castigo, he sido desterrado del Sueño, y tú ocuparás mi lugar. Para mantener el Equilibrio.
-¿Yo?- Ragnar parecía asombrado- Pero yo no...
-Tú tienes la posibilidad de ser tan poderoso como yo lo era antes de mi destierro, e incluso más. Además, mi poder será tuyo a partir de ahora.
-Pero si ni siquiera puedo controlar mi poder...- Ragnar se sintió atemorizado ante la responsabilidad que tenía que afrontar- ¿Cómo voy a controlar el tuyo también?
-Nuestro poder no está solamente en la magia, hijo. La magia, además de ser nuestra arma es también un problema. Simplemente, llega un momento en el que es casi imposible utilizarla sin provocar una catástrofe. Tú ya sabes controlar la magia. Tu poder, que es también el mío, no reside en ella. Nuestro poder está en el corazón de los hombres, de todas las criaturas con alma que habitan el Sueño. Nos creen. Nos siguen. Nos respetan. Nos temen. Ése es nuestro verdadero poder. La palabra, el corazón de los hombres. Y tu magia. La magia es sólo una herramienta, una vía, como la espada de un guerrero o la corona de un rey, pero no... El poder está en lo que emanamos, en lo que representamos, en lo que sienten los habitantes del Sueño cuando nos miran a los ojos. Ése, y no otro, es nuestro poder.
-Comprendo... - Ragnar estaba bastante confundido.- Quieres decir que debo ser algo como... ¿Un líder?
-Sí y no. Debes ser el líder que guía, pero no el que ordena. Debes ser explorador y no general. Debes ser consejero y no rey. Ésa es la clase de líder que has de ser, porque tus actos tendrán demasiadas repercusiones, y hay graves problemas que resolver. Problemas más allá de la lucha del bien y del mal, problemas que preocupan a dioses y acaban con la vida de hombres, problemas que pueden tener una enorme influencia en el devenir de los tiempos. Y tú has de luchar contra el problema, has de luchar contra todos los problemas, porque ése es el papel que te ha sido encomendado. Buscar el bien de los hombres allá donde sea necesario. En todo Isvar. No puedes ser un rey porque siendo rey atenderías a los problemas de sólo unos pocos, y tu papel es otro mucho más grande. Has de ser la palabra de sabiduría en el momento oportuno, has de ser el que equilibre la balanza cuando se incline hacia donde no corresponda, has de ser el consejero misterioso que desaparece tras decir lo que ha de decir. Porque tus problemas, nuestros problemas, son tan grandes que ni un solo hombre se imagina su dimensión.
-Hay algo que aún no comprendo. El ojo. El deseo.- ¿Qué es eso de volver a mi propio tiempo?
-El Libro. El Libro del Destino, y los que le sirven. Conoces el mito, ¿verdad?
-Por supuesto, la leyenda del Libro... Ata el destino de los hombres, que en la creación, habían nacido libres de elegir, y los condena a un final sumido en el caos. Y con ellos, a todas las demás razas. Es una vieja leyenda, supongo que con su grado de verdad.
-Exactamente. Con tanto grado de verdad que es absolutamente cierta. Pero lo que no cuenta la leyenda, al menos en el futuro que tú has vivido es que hay un punto de escape. Haldar Aran-Tai, El Bardo Errante, hace ya mucho tiempo, y juntando un gran poder, destruyó una página, una porción del Libro, y las consecuencias de aquel suceso aún siguen vigentes. Durante los años correspondientes a esa página nacieron muchos hombres que no debían haber nacido, ocurrieron muchas cosas que no debían haber ocurrido, y la fuerza del Libro ahora lucha para recuperar el estado original, cambiándose a sí mismo y cambiando a los hombres, usando a algunos hombres libres para atar al resto al destino oscuro que el libro augura. Y tú eres un problema para ellos.
-¿Yo?- Ragnar continuaba confundido- ¡Pero si yo no soy humano!
-¿Que no eres humano?- Ademar rió- Entonces, ¿qué eres? El hecho de que parte de ti pertenezca a otro plano no implica que no seas humano. La parte de ti que pertenece al Sueño es humana. Eso es inevitable. Y tú nunca has estado atado al destino. Porque no debiste haber existido. Pero tu poder era demasiado grande para ellos en el tiempo en el que te correspondería nacer así que, de alguna manera, te trasladaron al futuro. O más bien a un futuro. Allí, con la realidad más próxima a lo que está escrito en el Libro, éste podría dedicar más poder a ti, a hacerte desaparecer.
-¿Y Benybeck?, Benybeck fue quien pidió el deseo... ¿también ha sido trasladado?
    -Se podría decir que Benybeck fue... un efecto no esperado. No sé exactamente por qué, pero creo que no pudieron enviarte a ti solo. No lo sé con seguridad, pero parece claro que vuestras vidas están ligadas de alguna manera. Hay quien dice que los dioses del Bien escribieron una segunda historia entre las líneas del Libro original cuando la página fue rota, para dar una posibilidad a los hombres. Quizá tenga algo que ver. O quizá sea que los miuven son criaturas muy especiales. Nadie sabe de dónde han salido realmente. En mis largos años de vida nunca conocí un poblado miuven, y sin embargo ellos hablan de su pueblo y su familia con toda naturalidad. Son seres extraños, y muy vinculados al azar. Es como si… a su alrededor la aleatoriedad se deformara.
    -¿Y no se podría dar una paradoja temporal? En muchos tratados está escrito que los peligros del viaje en el tiempo son las paradojas... podría llegar a conocerme a mí mismo en el futuro...
    -El tiempo es un río demasiado caudaloso como para que una simple piedra como tú pueda desbordarlo. No te preocupes, el tiempo, la historia y tus recuerdos se adecuarán a las paradojas que se puedan plantear. Eso lo sé muy bien, ahora que lo veo desde aquí. El tiempo se acaba y aún no hemos hablado de tus problemas, de nuestros problemas.
-Hablas de problemas, padre...- Ragnar seguía anonadado ante la situación que se le planteaba- Pero... ¿Tienen esos problemas un nombre? ¿Hay algo que deba saber?
-Sí. Por supuesto. Podrás saber mucho más si investigas cuando llegues. Sólo recuerda dos cosas. La primera, es que tu enemigo es tan poderoso que será casi imposible vencerle realmente. Su poder y su terror son tan absolutos que ha dejado de haber bandos. Su capacidad de destrucción y sus ambiciones son tan enormes que hasta tu opuesto lucha contra él, porque, ¿de qué sirve luchar por el mal y los malvados cuando el peligro es tan absoluto que amenaza la esencia del bien y del mal en sí? Alatgorn, la hoja negra del trébol, y Lainarok, la hoja gris, serán fuentes de ayuda e información. Pero recuerda que Alatgorn nunca te ayudará a cambio de nada. Está en su esencia, igual que está en la tuya el ayudar sin pedir nada a cambio. Y recuerda que cada vez que Lainarok te ayude, ayudará a Alatgorn en la misma medida también, quizá no inmediatamente, pero sí en el futuro. O quizá es que ya le había ayudado antes.
-¿Alatgorn?, ¿Lainarok?- Ragnar seguía totalmente confundido- ¿Quiénes son esos dos?
-Son como tú y como yo, en cuanto a su origen. En cuanto a su papel, a su esencia, Alatgorn es tu opuesto. El mal. La oscuridad. El caos. Es el peso que equilibra al tuyo en la balanza. Lainarok es el que sostiene la balanza, y el que hace de contrapeso cuando el mundo se inclina demasiado hacia un lado. Tú eres la hoja blanca. Alatgorn, la negra, y Lainarok la gris. Nunca luches directamente contra uno de ellos, o pondríais en peligro la existencia del Sueño.
-De acuerdo, lo recordaré... Pero... ¿tan grande es ese poder que nos amenaza? ¿Tan destructivo es?
-Más incluso de lo que estás pensando. Mil veces más de lo que yo pensaba cuando llegó. Es un poder tan terrible que ya ni los dioses saben si es posible vencerle. Hasta ellos le temen.- Poco a poco la negrura se volvía menos absoluta a los ojos de Ragnar, mientras que la voz de su padre se alejaba paulatinamente- Es un poder que amenaza acabar con demasiadas cosas, un poder que, si no es controlado, lo destruirá todo. Absolutamente todo. Hombres, dioses, realidad. Todo. Mas no has de temerla, pues contra ti nada puede, contra tu esencia extraplanar poco o nada puede en El Sueño, y ella lo sabe. Es inteligente, cauta, astuta, desalmada, fría. Ella es el ser más abominable que puede existir, porque ha traicionado a su propia esencia, al motivo de su propia existencia, porque ha corrompido su alma para servir a sus oscuros propósitos. Ella amenaza con borrar toda libertad de la faz de Isvar. Y cada segundo que pasa es más poderosa. Si no se le detiene, será tarde para todos.
-¿Ella? ¿Quién es ella?
-Ella... -La voz de su padre sonaba más y más lejana. Mientras, Ragnar notaba como la negrura que le rodeaba se iba aclarando, tornándose gris, incuso blanca- Su nombre es...
-¿Cuál, padre?- Ragnar gritaba con todas sus fuerzas- ¿Cuál es su nombre?
-Su nombre es...- La voz de Ademar sonaba cada vez más lejos-.
-¿Cuál?
-...Ovatha...- El nombre resonó en la cabeza de Ragnar mientras la extraña luz blanca le envolvía- Ovatha... Ovatha... Ovatha...
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