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Escrito por na el lunes, 8 de junio de 2009

Mis sueños son mensajes cifrados del inconsciente. Esa parte de mi que no conozco. Y mis cuentos, son reflejos simbólicos de esos sueños. Dos espejos paralelos proyectándose hasta el infinito.
Malinterpretando arquetipos al traducirlos al lenguaje consciente.
Por eso nunca fui partidaria del tufazo elitista de algunos cuentos. Porque no veía la necesidad de soñar con príncipes azules perpetuando las clases sociales impuestas.
Tan obcecada en lo evidente, no he sido capaz de captar la sutil complejidad de sus metáforas.
¿Y si el color azul no viniera del liquido de las venas? ¿y si no fuera un reflejo de la tonalidad de la piel?
La montaña mas lejana es la más azul. Y a medida que te acercas va cambiando su color.
Azul es ese viejo anhelo de no contentarse con los confines del mundo conocido, con lo aceptado. Ese impulso indescriptible que nos impulsa a ir mas alla.
Azul como en su día fueron el cielo y el mar, inalcanzables, inabarcables.
Como la inmensidad de tu mirada.
Demasiado racional la opinión de que usamos ese color por la falta de Sol.

Lo mismo sucede con el título. Príncipe es aquel que todavía no ha alcanzado la corona. Que no puede gobernar a los demas porque no se gobierna a sí mismo. Y huyo de la interpretacion evidente de que se trata de un trozo de metal heredable.
¿y si la ralea de los cuentos no viniera determinada por nacimiento? ¿y si convertirse en rey fuera una posibilidad real al alcance de cualquiera y no sólo de la clase protagonista?
¿y si la corona fuera otro nombre del loto de mil pétalos?
!!!Cómo cambiaría el cuento!!!
11 Comentarios

Enviado por Cronos el jueves, 1 de enero de 1970

Ya no existen principes azules...

Un cuento suele ser reflejo de una época. Y también de un ser humano. Lo primero suele ser prescindible. Lo segundo casi nunca lo es...
Enviado por na el jueves, 1 de enero de 1970

¿Mestas contando que mañana será igual? :)
Agradezco el comentario, pero no comparto esa visión de los cuentos. Si fuera cierto lo que dices, cada época tendría los propios. Pero si los llamamos clásicos es porque son capaces de perdurar, de tocarnos la fibra a traves del tiempo, de recordarnos las miserias que forman parte de eso que llamamos inconsciente colectivo. Y vale que la disney intenta por todos sus medios globalizarnos para que sea como dices, pero no podemos olvidar que hay otras formas de funcionar.
Por mucho que desde la razón intentemos escribirlos, un cuento, sus metáforas, son algo vivo.
Como todo lo humano, no son reflejo del individuo, sino de la interacción, sin ella, nos quedamos sin cuento. Vacíos por dentro, y así nos va.
Enviado por Cronos el jueves, 1 de enero de 1970

Efectivamente, cuando uno se imagina a la princesa soñando con su principe, lo importante es el sueño, y no el principe. La parte humana del asunto -el sueño- es lo que importa, y no la parte reflejo de una epoca o un momento - el hecho de que sea "principe".

Si hay algo de lo que estoy seguro es de que mañana nunca es igual. Cuando se siente eso... malo malo. Ultimamente se lo he tenido que explicar a un par de personas a las que quiero bastante... (y se que no tiene nada que ver con el post, pero me vino asi, ahora... culpa de los barri, fijo).
Enviado por Sumiciu el jueves, 1 de enero de 1970

Me encanta! comparto el odio hacia los cuentos de principes y princesas...y ahora me has dao que pensar.

Aunque sigo creyendo que las niñas deberían dejar de querer ser princesas, de esperar un principe...y los niños de perseguir reinos a caballo. Quiero escribir un cuento de personales que no salen en el catálogo y, sobretodo, creer que soy capaz...porque la felicidad que llego a sentir cuando me convenzo...buah!, ahi esta el sentido de todo.
Enviado por na el jueves, 1 de enero de 1970

Gracias Sumi!!!
Me alegra mucho lo que dices.
Tienes razón: deberíamos dejar de querer ser lo que ya somos. Hemos usado el caballo para explorar hasta el último rincon del planeta, o eso nos han contado, pero seguimos perdidas en el reino que está en nuestro interior. Y es ahi donde nos falta por buscar, bajo la capa de lo trillado. Los protas de los cuentos, tal y como los entiendo no son personajes como en el resto de relatos, sino polaridades a las que todavia nos seguimos enfrentando: masculino y femenino, hadas y brujas, héroes y villanos. Todo perfectamente claro y definido. El catálogo ayuda a la mente infantil a la comprension de la labor que tenemos pendiente como adultos: la integración. El trascender lo evidente. Y en eso estamos...¿o no?

Cronos, no comprendo lo que intentas decir. ¿por qué lo importante es el sueño y no el reflejo? ¿No es el sueño otro reflejo? Tus palabras me recuerdan a lao tse: ¿soy un hombre que sueña ser una mariposa o una mariposa que sueña con ser un hombre?
Algun día tendremos que "hablar" de sincronicidad, porque creo que la casualidad del "no tiene nada que ver" se nos queda corta.
Enviado por Cronos el jueves, 1 de enero de 1970

Lo importante es el sueño porque es lo que no cambia. Es lo que hace que el cuento siga teniendo vigencia aun cuando no conoces a ningun principe. Es lo que hace que te puedas sentir identificado con blancanieves aun cuando rechaces la monarquia, o no te gusten las manzanas, o no tengas madrastra. Porque todos tenemos principes, manzanas y madrastras, aunque sean otras cosas...
Enviado por Slagator el jueves, 1 de enero de 1970

Mmm... por una parte, sí que pienso que un cuento puede ser reflejo de una época. Pero al decir época no me estoy refiriendo a un sistema socio-político concreto, sino a una cultura conceptual, una manera de entender la vida.

Las niñas no se sienten identificadas con Blancanieves por ser la única hija de un gran rey, ni por tener una fortuna a heredar, ni por el renombre del que goza dentro de su reino.
La idea de princesa no va unida a la de monarquía en los niños, pero sí a la de honor, distinción, superioridad... aunque sean conceptos que ni ellos mismos sabrían definir. Cuando una niña se viste de princesa, adquiere la conciencia de ser especial, se siente delicada, guapa, única, espera ser el centro de atención. Y eso sí es cultural, y es reflejo de una época.

Incluso eso que comentas de las polaridades, que es fácil extraer de los cuentos populares (mejor dicho, imposible no extraer) es al mismo tiempo un reflejo de nuestro proceder cognitivo. Del arraigo de una cultura filosófico-religiosa determinada, por mucho que conscientemente reneguemos de ella.

Por eso podemos aprender tanto de los cuentos y de los niños. Porque ambos nos desvlean nuestro inconsciente.
Enviado por na el jueves, 1 de enero de 1970

Cada comentario enriquece el enfoque, porque en estos temas cada certeza es contraproducente. Es un proceso de aprendizaje mutuo y agradezco de corazón vuestras aportaciones porque me han echo pensar que igual no es como creo. Pero...
Me gustaría hacer varias matizaciones:
En primer lugar, creo evidente que sin el concepto de familia (por ejemplo) no tiene sentido hablar de rivalidad fraterna, o de complejo de Edipo ni cosas de esas. Es más, creo que si una "cultura conceptual" permitiera mostrarnos como realmente somos, hasta el concepto de inconsciente quedaría sin sentido. Puesto que para mi, asi es como llamamos a lo que reprimimos. Igual me equivoco, porque no conozco todas las sociedades que han existido, pero creo que ese filtro entre lo socialmente aceptado y lo que no, por definición, es la base del proceso de socialización. Aunque difieran en lo que reprimen, el núcleo permanece intacto.
En segundo lugar, estamos de acuerdo en que cuando hablamos de príncipes, madrastras y manzanas, no nos estamos refiriendo a eso. !Por eso se llaman metáforas!. Porque en realidad no estan hablando de lo evidente y en ese sentido pretendia ir el texto. Lástima. Sigo sin comprender por qué el sueño no cambia.
En tercer lugar, creo que la trascendencia de los cuentos no puede reducirse a una forma de vestir (sigue siendo especial hasta con harapos) ni a unas caracteristicas determinadas (como honor, distinción, superioridad). Tan azul es en su caballo blanco como convertido en sapo. Para mi la princesa refleja una actitud vital y no un imperativo moral o una clase social.
Esa actitud de búsqueda que intentaba explicar. Ese no rendirse ante las adversidades, esa lucha inherente a la naturaleza humana que forma parte de nuestros dilemas existenciales. Ese anhelo por alcanzar el sahasrara...
Lo llames como lo llames.
Enviado por Cronos el jueves, 1 de enero de 1970

¿Eres consciente de que -una vez más- estamos diciendo mas o menos lo mismo?

"Lo llames como lo llames"...en este caso, lo llamé eso: Sueño. Soñar. Algo común a todos y cada uno, a los de hace 1000 años y a los de dentro de 10000. Humanidad pura.

¿Anhelo, luego existo?
Enviado por na el jueves, 1 de enero de 1970

Cronos, por favor, dejemos el reduccionismo cartesiano en paz. Podemos ir más allá. Porque si no lo hacemos, ya sabemos donde vamos a acabar.
Me resuena sintomático que sólo te entienda, cuando discrepamos. Y que cuando decirmos mas o menos lo mismo, no sea capaz de seguirte. ¿Será porque no me entiendo a mi misma?
!Será!
Me sorprende que al anhelo por alcanzar la corona para dejar de ser un principe lo llames sueño. Porque paradójicamente (otra vez) el sahasrara es la iluminación. El despertar.
Me repatea darte la razón.
Hasta que no consiga mantenerme despierta, sueños son.
salu!
Enviado por Replica Watches el jueves, 1 de enero de 1970

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