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Escrito por na el domingo, 14 de mayo de 2017

Últimamente, desde diversos frentes, estamos asistiendo a los últimos coletazos de la ignorancia.
A la desesperada.
Sé que quienes actualmente ostentan el poder sobre mi salud, sobre mi alimentación, no quieren soltarlo fácilmente.
Aunque definitivamente, se les haya ido de las manos.
Ya no pueden seguir ignorándolo y ahora se dedican a perseguirlo.
Sin regularizarlo.
Ciudadanos ha presentado una proposición no de ley donde mete a todas las terapias alternativas en el campo de la estafa, en el campo de las pseudociencias.
Aunque otros países europeos las reconozcan y las apliquen, consiguiendo aliviar el sufrimiento y el gasto sanitario y farmaceútico del estado.
En su lugar, dedicamos energías a incrementar el gasto en los tribunales, denuncia mediante.
Si el objetivo era hundir el bienestar asociado, resulta inmejorable la estrategia.
Ahora, que no se atrevan a hacerlo en nombre de la ciencia.
El conocimiento es otra cosa.
Y la humanidad tambien.

Resulta paradójico.
En los casos en los que la medicina oficial ya no puede hacer nada por mi, si decido ir a la iglesia, a cualquiera de ellas, no hay ni denuncia, ni estafa, ni pseudociencia ni na.
Sin embargo, si decido confiar en la curandera de mi pueblo, o en el gurú de turno que me venga en gana, pretenden convertirlo en denunciable. Aunque manejen modelos del ser humano lo suficientemente holisticos como para seguir vigentes despues de varios miles de años, como la medicina china o la ayurveda.
Y todo, porque nadie se ha tomado la molestia de legislar sobre sanación.
Todavía.
Quizá, al hacerlo nos demos cuenta que lo verdaderamente revolucionario de este tipo de terapias es la autocuración inherente que implican.
Por eso, en mi opinión, tanto miedo.
Por el empoderamiento que activan.
Por eso tan peligrosas.
Si asumimos (por ejemplo) que la energía reiki existe y puede ser usada en los hospitales franceses, necesariamente, hemos de asumir que puedo canalizarla directamente.
Sin intermediarias.
Y eso es lo más grande.
Por eso quieren amargar Una Dulce Revolución.
Si recordamos que podemos recoger la planta, directamente del camino, si recordamos lo gratificante de compartirlas alrededor, no necesitamos industrias farmacéuticas, ni alimentárias, ni ...
Si recordamos que podemos alinearnos con la fuente y activar nuestro potencial de autocuración latente, dejo de necesitar al médico, al terapeuta y al sanador porque en última instancia, yo soy quien se cura cuando dejo de ser yo.


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