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Escrito por na el viernes, 18 de agosto de 2017

¿Qué es realidad?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué es realidad! ¿Y tú me lo preguntas?
La realidad es tu renuncia personal.

Hoy, en el XXI, me tomo la licencia de parafrasear a Becquer.
Y lo hago desde mi incapacidad para movilizar la comprensión de lo que "en realidad" está pasando.
Desde mi propia incoherencia, lo he planteado en el bar.
Y me he vuelto a sentar en el fuego del conflicto.
Y otra vez, todavía, "quema invisible atmósfera abrasada".
Sabiendo que además de hablar y besar, también pueden matar las miradas.
Y sintiéndolo en el alma.
Ante la falta de argumentos, tan sólo la furiosa realidad.
Cada cual con su propia coraza uniformada.
Y todys con la misma rabia.
Ciega, sorda, muda ante la diversidad.
Ante todo lo que desde dentro consentimos cuando nos juntamos en el bar.
La rabiosa realidad que existe en algún lugar, ahí fuera, mientras buscamos responsables a lys que juzgar.
Me hunde en la más profunda de las miserias ser testigo de esa renuncia a la salud y a la paz.
Ser testigo de ese desmembramiento del grupo ante conflictos que afectan a la visión. Al porqué y para qué nos juntamos.
Testigo de esa renuncia a nuestro poder personal en nombre de esa supuesta realidad (cada cual la suya, claro, ni siquiera de acuerdo en eso) a la que nos aferramos para evitar consensuar decisiones y mantenerlas en el tiempo.
Testigo y cómplice.
Y esa, en mi opinión, no era la intención.

La intención era, y para mi sigue siendo, crear y recrear, forjar y mantener, vínculos humanos lo suficientemente honestos y auténticos, lo suficientemente anarquistas, como para parar la maquinaria patriarcal.
¿Tan caro sale imaginar la posibilidad de relacionarnos desde otro lugar?
¿Tan sólo la renuncia y\o el aislamiento?

Sólo encuentro un entorno seguro desde donde relacionarme en un contexto terapéutico.
Previo pago, claro.
Y es muy triste esto.
En el resto de lugares, con el resto de personas, no soy capaz de apreciar la belleza de las estrellas.
Es como si fuera de ahí desaparecieran todas las potencialidades inherentes al ser humany en relación.
Tanta contaminación lumínica alrededor, me impide apreciar los principios del ser (apoyo mutuo y cooperación, libertad, autorregulación, autocuidado, contacto explicito, confidencialidad...)
Es una locura.
Es absurdo.
Es inútil.
Y aun así...
Trato de encarnar al ser que soy en todo momento, en todo lugar. Aceptando como propios conceptos que para mi sólo son posibles en un entorno seguro que en mis relaciones no encuentro.
Sí, la salida es hacia dentro.


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