Escrito por ObservatoriuLlaboral el xueves, 12 xunetu de 2007
La dirección de Naval Gijón ha renunciado a trasladar a la dársena de Factorías Juliana el segundo portacontenedores que construye para el armador alemán Komrowski. La negativa de la asamblea de trabajadores de Juliana y de su comité, en especial UGT, a permitir la entrada del buque en sus instalaciones ha llevado a los responsables de Naval Gijón a reconsiderar la opción de concluir el armamento del barco en El Musel, como en ocasiones anteriores. El barco se trasladará el domingo por la tarde hasta el espigón II de El Musel.
El temor a la conflictividad laboral ha pesado más que el ahorro de costes que supondría para Naval Gijón llevar el barco a Juliana. No es el único asunto en el que se ha dado marcha atrás. Todos los puntos del acuerdo de colaboración que habían alcanzado ambas compañías, auspiciado por Pymar, están congelados ante la oposición sindical en Juliana. El acuerdo incluía, además del traslado del portacontenedores, que personal de oficina y compras de Naval Gijón comenzara a colaborar con Juliana. Otro aspecto era la construcción en Naval Gijón de bloques para los buques sísmicos que Juliana hace para el armador noruego Rieder.
El rechazo del personal de Juliana al plan para unir las actividades de ambos astilleros llega en un momento en el que la SEPI ha tomado la decisión de cerrar la fábrica de motores de Manises (Valencia), una de las cuatro factorías del grupo Izar que, junto con los astilleros de Gijón, Sestao y Sevilla, quedaron excluidas del nuevo grupo naval público Navantia. La comisión liquidadora de Izar ha rechazado la única oferta de compra de las instalaciones valencianas, realizada por Ros Casares, ante las dudas de si su interés era continuar con la actividad industrial o construir en los terrenos de la factoría valenciana, en una zona de expansión urbanística, indicaron personas conocedoras de la oferta.
Tras el verano, UGT y CC OO intentarán reactivar el compromiso de la SEPI de crear un consorcio entre los tres astilleros privatizados, una vez que el futuro de la factoría de Manises ha quedado sellado. Los nuevos propietarios de los astilleros privatizados, sin embargo, ya han mostrado su reticencia a formar ese consorcio.
Mientras tanto, los trabajadores de Naval Gijón están pendientes de la reunión que hoy mantendrán responsables de MCA-UGT y de la Federación Minerometalúrgica de CC OO con Pequeños y Medianos Astilleros Sociedad de Reconversión (Pymar), organismo controlado por el Ministerio de Industria. Pymar controla la gestión de Naval Gijón y es el propietario de los terrenos del astillero en Poniente. Los sindicatos esperan que Pymar clarifique qué futuro le espera a Naval Gijón y a sus trabajadores.
Los trabajadores recibieron ayer la visita de los sindicalistas de CSI Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero, quienes acudieron al astillero para agradecerles su apoyo durante su encarcelamiento en la prisión de Villabona por daños en una cámara de tráfico del Ayuntamiento durante la protesta contra la obra del Acuario municipal del 10 de marzo de 2005. La dirección de Naval Gijón impidió la entrada a la factoría a los dos sindicalistas, que fueron incluidos de manera forzosa en su último expediente de prejubilaciones. A las puertas de la factoría naval, Carnero y Morala se preguntaron por qué en un momento en el que todos los astilleros de Europa no dan abasto en la contratación de barcos «quieren cerrar» el astillero de Poniente.
El temor a la conflictividad laboral ha pesado más que el ahorro de costes que supondría para Naval Gijón llevar el barco a Juliana. No es el único asunto en el que se ha dado marcha atrás. Todos los puntos del acuerdo de colaboración que habían alcanzado ambas compañías, auspiciado por Pymar, están congelados ante la oposición sindical en Juliana. El acuerdo incluía, además del traslado del portacontenedores, que personal de oficina y compras de Naval Gijón comenzara a colaborar con Juliana. Otro aspecto era la construcción en Naval Gijón de bloques para los buques sísmicos que Juliana hace para el armador noruego Rieder.
El rechazo del personal de Juliana al plan para unir las actividades de ambos astilleros llega en un momento en el que la SEPI ha tomado la decisión de cerrar la fábrica de motores de Manises (Valencia), una de las cuatro factorías del grupo Izar que, junto con los astilleros de Gijón, Sestao y Sevilla, quedaron excluidas del nuevo grupo naval público Navantia. La comisión liquidadora de Izar ha rechazado la única oferta de compra de las instalaciones valencianas, realizada por Ros Casares, ante las dudas de si su interés era continuar con la actividad industrial o construir en los terrenos de la factoría valenciana, en una zona de expansión urbanística, indicaron personas conocedoras de la oferta.
Tras el verano, UGT y CC OO intentarán reactivar el compromiso de la SEPI de crear un consorcio entre los tres astilleros privatizados, una vez que el futuro de la factoría de Manises ha quedado sellado. Los nuevos propietarios de los astilleros privatizados, sin embargo, ya han mostrado su reticencia a formar ese consorcio.
Mientras tanto, los trabajadores de Naval Gijón están pendientes de la reunión que hoy mantendrán responsables de MCA-UGT y de la Federación Minerometalúrgica de CC OO con Pequeños y Medianos Astilleros Sociedad de Reconversión (Pymar), organismo controlado por el Ministerio de Industria. Pymar controla la gestión de Naval Gijón y es el propietario de los terrenos del astillero en Poniente. Los sindicatos esperan que Pymar clarifique qué futuro le espera a Naval Gijón y a sus trabajadores.
Los trabajadores recibieron ayer la visita de los sindicalistas de CSI Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero, quienes acudieron al astillero para agradecerles su apoyo durante su encarcelamiento en la prisión de Villabona por daños en una cámara de tráfico del Ayuntamiento durante la protesta contra la obra del Acuario municipal del 10 de marzo de 2005. La dirección de Naval Gijón impidió la entrada a la factoría a los dos sindicalistas, que fueron incluidos de manera forzosa en su último expediente de prejubilaciones. A las puertas de la factoría naval, Carnero y Morala se preguntaron por qué en un momento en el que todos los astilleros de Europa no dan abasto en la contratación de barcos «quieren cerrar» el astillero de Poniente.
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