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"Harto de ser lo que se espera, harto de hilar para sentirme inteligente..." 
Escrito por Yosi_ el jueves, 6 de marzo de 2008

Ya hemos sufrido el fragor de otra campaña electoral, y como de costumbre hemos acabado hundidos en la mediocridad hasta lugares insospechados. Cambian las caras, pero las formas y el fondo continúan exactamente igual que hace 4 años, hace 8 o hace 16. Lo grave de la situación para quienes tratan de que siga a flote es que los espectadores si que han cambiado ligeramente, y aunque los que pasaban del tema siguen haciéndolo (nadie ha dado motivos para un cambio de actitud), hay muchos veteranos sufridores del circo político que antaño se mojaban y desengaño tras desengaño han ido perdiendo todo atisbo de motivación. Los intentos de (la escasísima) participación activa en nuestro sistema político ya han tornado para gran parte de la población en gris rutina; gris como los perros de antaño, como los uniformes de los actuales candidatos, como el único futuro que esa panda de incompetentes sabe pintar. Y nótese que a diferencia del resto del mundo, no me refiero únicamente a la santísima dualidad que copa la inmensa mayoría de los medios de difusión, las paredes de las ciudades y las cabezas del cruelmente bombardeado pueblo llano.

Posiblemente una de las notas de color (un color patético, ridiculamente ególatra y vergonzante, eso sí) la haya puesto la famosa universitaria del striptease progresivo. He dudado acerca de comentar esto, porque me parece hasta cierto punto poco digno dar difusión a una acción de esas características, pero viendo que ya se ha hecho eco hasta el apuntador, creo que merece la pena señalarla como ejemplo simbólico de lo que jamás se debería aplaudir. La historia, para el que no la conozca, consiste en que una estudiante de (al parecer) ciencias políticas que se ha propuesto desnudarse online, quitándose una prenda por cada decepción inflingida por los candidatos a la presidencia de los dos partidos mayoritarios.

Escrito por Yosi_ el sábado, 22 de diciembre de 2007

Me parece vergonzoso. No voy a tratar de ser la voz discordante que vaya a apoyar la decisión del gobierno respecto al famoso canon patrocinado por SGAE, que a mi parecer ha llegado a niveles de surrealismo preocupantes. Desde luego las anteriores medidas ya resultaban indignantes, y desde mi punto de vista carentes de cualquier posibilidad de justificación, básicamente porque siempre se centraron en buscar el beneficio de las grandes compañias y los autores de cierta relevancia a nivel social tratando de perpetuar a la fuerza un modelo de negocio en extinción en contra de la realidad social por un lado, y de todos los autores que aún no se habían subido al barco por el otro. Porque no nos engañemos, la agonizante gallina de los huevos de oro que con la debida atención clínica aún tiene fuerzas para sufragar las mansiones de los cuatro privilegiados ha servido en gran parte para frenar (afortunadamente no detener) el avance de quienes han intentado abordar otras formas de difusión y asumir alternativas a la hora de redefinir conceptos cada vez con menos contenido real.

Lo nuevo sigue la línea que ya había sido marcada con anterioridad, pero echándole cara, buscando resquicios más allá de la sospecha remotamente razonable para llenar la saca con la mayor celeridad posible mientras el chollo aguante. Sin duda es indignante, para que negarlo (más adelante explicaré la razón, que probablemente no coincidirá con la mayoritaria), una de esas cosas que se escuchan meneando la cabeza e insinuando entre dientes “lo que hay que oir”. Y sin embargo mucho más grave que la vertiente económica del asunto me parece la puramente ideológica que se está acometiendo a nivel mundial, con esas gigantescas campañas de concienciación que tratan de convertir en delincuentes a la práctica totalidad de la sociedad. Evidentemente conseguir que funcionen a gran escala implicaría un importante ejercicio de “doblepensar”, porque es obvio que la gente no va a cambiar un comportamiento ya arraigado que pese a los esfuerzos de las altas esferas no se ve como algo condenable, pero no deja de ser descorazonador como se dilapida el presupuesto público en esos intentos moralizadores.

De todas formas lo interesante de este tema no es todo lo expuesto ahí arriba, sino las contradicciones a las que da lugr. Voy a partir de lo personal, algo que en general considero intrascendente, pero que en este caso he decidido pormenorizar para evitar caer en el saco de quienes defienden una misma postura debido a criterios muy diferentes, en ocasiones opuestos. Yo no tengo nada en contra de que un porcentaje de mis impuestos sea dedicado a la creación y difusión de cultura en cualquiera de sus campos, es más, me parece algo digno de ser considerado.

Escrito por Yosi_ el lunes, 15 de octubre de 2007

Después de ver en menéame la noticia de un hombre que ha decidido subastar en Ebay su voto para las próximas elecciones generales no he podido evitar profundizar sobre la reacción que en principio me ha producido y tratar de sacar conclusiones acerca de ello.

En este caso el autor del anuncio afirma que donará el importe que obtenga de la venta a una ONG, ya que solamente trata de generar un debate público entorno a la situación, ¿pero que pasaría si el procedimiento se extendiera, pasara a ser un negocio en manos de grandes corporaciones y ello se convirtiera en un factor determinante del resultado de los comicios de ahora en adelante? Bueno, en principio la cuestión parece moralmente reprochable, y he de reconocer que esa ha sido mi primera reacción al leer la noticia.



Escrito por Yosi_ el jueves, 5 de julio de 2007

Parece que la situación tenía que salir por algún sitio. El absurdo que como de costumbre arrastra a las masas entre mentiras y alarmismos rancios necesitaba con urgencia de una respuesta contundente, lo que en términos políticos equivale a salirse por la tangente, ya que al parecer hasta el argumento mas razonable cae rendido frente a la repetición de los tópicos manidos de siempre. Que por cierto, cabe preguntarse si el problema de debilidad estructural se sitúa en los "brillantes" oradores, en la enorme destreza intelectual de la audiencia, o tal vez esté como de costumbre tambaleándose indecisa entre tanta ineptitud.

Da igual, y lo más triste es que hasta el momento este texto es totalmente atemporal. Podría estar hablando de casi cualquier acontecimiento de masas donde todo se reduce a la explotación de slogans y panfletos simplistas. Pero hoy vengo a hablar de la limosna del presidente. De verdad que me sorprende una salida del tiesto de semejantes características y hay que reconocer la originalidad teniendo en cuenta los temas de conversación y batalla habituales de la clase política. Hablo del hecho de que Zapatero, cual anciano y entrañable abuelo de familia numerosa se haya sacado de su vieja chaqueta de pana una propina para todo aquel que tenga la deferencia patriótica de tener descendencia. Algo que yo hasta hoy consideraba una decisión de enorme gravedad y trascendencia va a verse condicionado, según nuestro eficaz gobierno, por una prima de 2500€ por cabeza traída al mundo.

No puedo evitar echarme a temblar, en caso de que eso sea cierto, al pensar en el tipo de persona cuya balanza se inclina en uno u otro sentido a la hora de sopesar la maternidad (o paternidad) en función de una suma de dinero que ni siquiera cubre los gastos de un trimestre de una familia media. Porque podría llegar a entender que la dificultad de asumir la manutención que una criatura requiere resultara un fuerte condicionante, y que el hecho de encontrar un mecenas dispuesto a sufragar la broma marcase realmente la diferencia. Pero no, no se da el caso, esa miseria no le puede dar seguridad a nadie con dos dedos de frente. Y yo me niego a creer que haya gente así, quiero pensar que a pesar del enorme fracaso educativo de los últimos tiempos que podría suscitar desconfianza y sugerir una dejadez esperpéntica de las responsabilidades pedagógicas parentales, las personas al menos en ese aspecto aún tratan de hacer las cosas bien, motivadas por sentimientos mas nobles que un miserable puñado de monedas.

Siento ser malpensado, pero la única conclusión lógica a la que puedo llegar es que esto haya sido una maniobra de distracción de los temas que escuecen al ejecutivo (como suele pasar cuando se presta oidos a palabras necias). Supongo que habrá quien diga que "menos da una piedra" y que más vale encontrarse con eso que con nada. Puede ser, no lo sé, yo siempre creí que de nada sirve ir por la vida regalando peces a quien tiene hambre, que lo que realmente puede solucionar las cosas es enseñar a esa gente a pescar. Soluciones reales, a largo plazo, no limosnas a destiempo, sin razón, sin fundamento, y sin proporción de ningún tipo (porque al margen de la inutilidad de la medida, no deja de ser paradójico que se dedique la misma cantidad de euros a una familia de multimillonarios que a quien no llega a fin de mes).

De nada sirve maquillar lo triste de la situación con amagos de política social mientras por debajo de la mesa se pacta con el empresario en detrimento de todos los demás, mientras se alega como motivo de alegría que ha subido la economía cuando lo único que ello implica es que el Banco de Santander ha crecido en bolsa (lo cual a su vez quiere decir que hay mas millones de "pringaos" dejándose la vida en una hipoteca, por cierto). Porque repartir donativos a estas alturas mientras el salario mínimo permanece muy por debajo del precio de alquiler de una vivienda en cualquier ciudad de tamaño medio es, aparte de inútil, muy indigno. Ya está bien de actuar de cara a la galería, de llamar democracia a una sucesión de campañas de marketing, ya está bien de mostrar de forma tan desvergonzadamente evidente que es mucho más importante tener el poder atado y bien atado que solucionar los problemas del pueblo. Porque ya que es imposible pedir honestidad, honradez o altruismo, al menos podríamos exigir que no nos tomen por tontos a la puta cara.

Escrito por Yosi_ el lunes, 28 de mayo de 2007

Habría que preguntarse en que momento de la historia reciente perdimos la partida, si alguna vez tuvimos oportunidad de ganarla y si somos conscientes del sitio al que hemos llegado. Hay una cosa bastante clara, a estas alturas casi todos nos tomamos esta democracia como lo que es, una competición al margen de la realidad ciudadana. Cada cierto tiempo se celebran elecciones, la mayoría de la gente sigue yendo a votar (porque la abstención ideológica es muy minoritaria) y aún así el entusiasmo o la decepción que provoca en el ciudadano de a pie es inferior a una victoria de Fernando Alonso o el resultado de la Liga de fútbol. Porque al margen de los colores de cada uno (que los hay, se es del PSOE o del PP como se puede ser del Madrid o del Barça, motivaciones incluidas) somos perfectamente conscientes de que la repercusión en la vida diaria va a ser mínima, cualquier otro acontecimiento cotidiano tiene más trascendencia en nuestras vidas.

Sabemos que gane quien gane, ganan ellos, los políticos, y perdemos todos los demás. Sabemos que las reglas del juego están puestas desde hace mucho tiempo y que ninguna agrupación política va a luchar por salirse de ellas, porque de hecho la mera participación implica la aceptación de las mismas. El tablero es cómodo y el juego muy rentable, un par de promesas, de pequeñas alteraciones sobre el fluir general de las cosas, bastan para establecer los equipos. Lo demás es siempre igual, a estas alturas tenemos muy poco que decir. El nivel de vida cae en picado mientras atendemos a banalidades, todos son depredadores intentando arrancar nuestros frágiles derechos para venderlos al mejor postor con una técnica depurada consistente en usurparnos las verdaderas preocupaciones y cambiarlas por problemas ficticios, aparentes, que estimulen el enfrentamiento que alimenta a la bestia y abre más y más el abismo que nos separa a unos de otros y que cada día hace mas inviable (si cabe) un puñetazo en la mesa, un "hasta aquí hemos llegado", la conciencia colectiva que podría darnos la fuerza suficiente para cambiar el rumbo de este viaje abocado al fracaso.

No se cuál habrá sido el resultado final en ese mar de cifras, de declaraciones cruzadas que aseguran el éxito simultáneo de todos los supuestos oponentes, no lo se y me da igual. Yo he perdido.

Escrito por Yosi_ el viernes, 18 de mayo de 2007

Parece que la noticia de la semana tanto en la prensa como en la blogosfera es el hecho de que un partido político en Bélgica haya lanzado como campaña electoral a una de sus afiliadas de buen ver prometiendo felaciones a diestra y siniestra acompañado todo ello de unas fotos subidas de tono en las que se muestra como vino al mundo.

Por supuesto los titulares son suculentos, y prácticamente todo el mundo ha omitido a la hora de difundir la noticia que el partido pretenda ser una crítica del sistema político belga y que en realidad toda la historia solo busque ridiculizar a sus competidores poniendo sobre la mesa la falsedad de la mayor parte de las promesas electorales que se lanzan al viento con total irresponsabilidad para arañar unos cuantos votos. Es lógico, la señorita desnuda en portada y el comentario lascivo generan muchísimas mas visitas a todos los niveles.

Es bastante curioso que casi simultaneamente de EEUU, país abanderado de las libertades individuales, nos haya llegado la famosa noticia del chico de 17 años que deberá cumplir una condena de 10 años de carcel por practicar el sexo oral con una chica de su edad. De esto surge inevitablemente la pregunta retórica de turno, ¿cuál habría sido la reacción internacional si la situación se hubiese dado en Iran o en Marruecos? Desde luego no es difícil de imaginar, pero sí bastante triste.

Aún así lo interesante viene con la lectura conjunta de ambas noticias anteriormente expuestas. Que hubiera pasado si a la candidata belga se le hubiese aplicado la ley estadounidense? Qué pasaría si el chaval norteamericano viviese en Bélgica? Acaso la culpabilidad de unos o de otros variaría un ápice en función del lugar en el que hubieran nacido? Obviamente si, pero solo a ojos de los que mueven los hilos. Pero es igual, nadie hace nada, EEUU sigue siendo visto por todos como el paradigma de la sociedad moderna, una potencia mundial a imitar y a respetar, y mientras todo lo que tiene que ver con el sexo se sigue cubriendo con ese halo que lo convierte el mayor objeto de consumo. El mayor productor mundial de pornografía encarcela a sus ciudadanos por practicar lo que se les muestra e internet sirve como medio de difusión de senadoras extranjeras desnudas.

Mientras sigue cayendo la del pulpo, la conciencia social de la mayoría cae en picado a la misma velocidad que se pierden los derechos, las libertades o/y el nivel de vida... Nos dan por el culo y pedimos felaciones, no cabe ninguna duda de que el mundo gira en torno al sexo.

Escrito por Yosi_ el sábado, 5 de mayo de 2007

Al hilo de los sucesos del barrio de Malasaña, en Madrid, es inevitable plantearse lo triste de la situación actual.

Por un lado jóvenes que solo emplean la fuerza de la unión para defender cosas tan banales e intereses tan puramente individualistas como el derecho a salir de fiesta, beber y olvidarse de todo lo demás. En una época en la que sobran las causas para luchar tanto como en cualquier otra (o quizá mas que en muchas), parece ser que casi todas quedan al margen como carencias secundarias comparadas con el derecho legítimo a hacer botellón. Y conste que no por ello estoy negando este último, solamente creo que el poder de las masas debería fluir hacia lugares mas útiles, y supongo que no soy el único que se da cuenta de ello.

Paradójicamente vemos como en este caso el sistema lucha contra una actividad de la que en el fondo se aprovecha, y como la sociedad responde reclamando su opio, luchando para defender lo que acaba con toda lucha. Claro que al menos en el caso del estado esto es puramente cosmético. las elecciones están ahí y alguien debe hacer algo para ganar votos. De estas acciones sin duda saldrán argumentos de campaña contra la droga, para proteger a la juventud y otras muchas falacias oportunamente ideadas para manipular a las masas. No es así, es falso, solo se trata de maquillar una situación que, al menos hasta dentro de un mes, resulta muy molesta de cara a las urnas. Y para demostrar al personal que efectivamente se esta haciendo algo no hay nada mejor que llenar un barrio entero de luces azules centelleantes y poblar una zona previsiblemente sensible de señores de uniforme armados y, para que negarlo, altamente influenciados por las sustancias quimicas ingeridas.

Y así acaba todo, el barrio estalla en una guerrilla entre personas drogadas hasta las orejas, donde un bando esta compuesto de unos pocos descerebrados con ganas de bulla, gente de fiesta con todo el derecho a estarlo, y gente que pasaba por alli. En el otro la composición viene siendo parecida, salvo que nadie "pasa por allí" de uniforme y que todos van armados y sabiendo que en su caso, una descarga excesiva de adrenalina sobre la cabeza de un adolescente va a ser perfectamente asumida por el comprensivo juez de turno. Y como en cualquier enfrentamiento esta claro que ambas partes cometen actos totalmente reprochables, pero tambien es bastante obvio que quien decide declarar un estado policial en un contexto tan concreto como ese sabe perfectamente las consecuencias de antemano, y quien actúa conociendo dichas consecuencias es totalmente responsable de ellas.

Y en este punto ya no vale hablar de los grupos de camorristas que andan por las calles de cualquier lugar del mundo armando bulla y molestando a los demás. Eso no es excusa, porque supuestamente la labor de la policía es proteger al colectivo de esos individuos, no liarse a ostias con todos al grito de "vivaspaña!" para después poner una buena fachada ante la opinión pública y evadir responsabilidades.

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