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Escrito por na el miércoles, 1 de mayo de 2019

En la Asamblea Lumínica estaban que trinaban.
Y esta vez, ni la armonía ni la melodía parecía que importaban.
Era el ritmo de los acontecimientos lo que estaban considerando.
Desde hacía tiempo se les había ido de las manos.
En el silencio, muchas voces seguían latiendo.
Imperturbablemente cuestionando.
Y sus preguntas resonaban por el universo entero.
Y ellas, inconscientes del eco, seguían creyendo que lo suyo, tan sólo eran cuentos.
De esos que mojan fronteras y bañan continentes.
Cuentos de mujeres.
Esos que no se nombran en la historia del hombre.
Ese eslabón intermedio entre la naturaleza y ellos.


La pregunta había sido formulada.
Ya era tarde para que el vaticano rectificara.
Ni aun eligiendo papisa mañana.
Nuestro ambiente arde hoy.
Desde antes de la inquisición.

No sé en qué momento exacto exorcizamos
A las mujeres de sus almas
A las madres de sus cuerpos
A las criaturas de sus corazones…

Puede que en cada entrega,
En cada orgasmo,
En cada aborto,
En cada parto,
En cada entrega…

Encadenada.

Participando de una espiritualidad egocéntrica y depredadora.
Vagando por planos ocultos, sin discernimiento.
Entregando una energía que se supone que no existe.
Siendo parasitada por entidades que eran de mentira.
Recibiendo auxilio de dioses que creía muertos.
Igual es inútil cuestionar fundamentos en llamas:
Caerán por su propio peso.
Puede que nada merezca salvar del conflicto.
Y sin embargo…
En esta orilla del Mediterráneo.
Me cuestiono la cercanía del Jesús cristiano.

¿Y si la idea no era otra “pseudociencia”?

Escrito por na el miércoles, 1 de mayo de 2019

Acabo de leer dos libros que han afectado profundamente a mi cosmovisión y a mi estrategia.
Y necesito pregonarlo.
“El reino de Dios está en vosotros” de Lev Tolstói y “Mujeres que corren con los lobos” de Clarissa Pinkola Estés.
Por separado, impresionantes, si los juntamos trascendentes.
Precisamente, por lo evidente.

Del primero me sorprende la sencillez de su coherencia, y cómo es posible que cuestiones formuladas en el XIX continúen sin respuesta hoy.
Bueno, al menos hasta donde sé.
Igual todo esto ha sido superado hace rato.
Aun así, todavía me sigue pareciendo revolucionario.
Brillantemente señala la terrible incongruencia entre lo que debería ser y lo que es en realidad.
La hedionda hipocresía entre lo que los cristianos dicen y lo que hacen.
Si dicen que Jesús es amor y que habla al corazón, no pueden responder al mal con la violencia.
Por tanto, aquellos estados que se definen cristianos, no pueden participar en guerras ni tener ejército y seguir llamándose cristianos según el mensaje de ese cristo que supuestamente pregonan.
Y más aún, las personas que se creen cristianas no pueden participar en el estado.
Si todas somos hermanas, no tienen sentido las banderas, las clases, las fronteras…
Y si no lo somos, cállate la boca y anula el concordato.
No podemos seguir en misa y repicando.
Su propuesta de desobediencia pacífica sigue brutalmente vigente.
Inexplicablemente inconclusa.

Y del segundo libro me fascina su profundidad intercultural.
Baja lo bastante en lo humano como para entendernos en lo divino.
No se centra el lenguaje judeo-cristiano con la figura del dios padre.
Sino que revitaliza a esa diosa de la vida-muerte-vida.
Esa conexión espiritual salvaje, amorosa y sabia que podemos percibir con los ojos de la cara, con los ojos de las entrañas, los ojos de los pezones, de los pies, de las manos… esa conexión entre mujeres que las religiones patriarcales pretenden castrar.


Según comprendo, ambos libros hablan de lo mismo.
Y me doy cuenta que aborrezco el cristianismo y el psicoanálisis.
Y aun así puedo entender de lo que me hablan y conectarlo con mi existencia.
Con esa reverencia a lo que queda de sagrado en lo humano, esa divinidad íntima y personal capaz de desafiar toda la moral establecida.
Desde dentro, desde abajo.
Aquí y ahora.
Por los siglos de los siglos.
Y me doy cuenta, y quiero señalar que aunque el primer libro está escrito en masculino, no es genérico. Cuando habla de la jerarquía eclesiástica no es genérico (sigue sin serlo) cuando habla de la desobediencia a servir al ejército, no utiliza ni por asomo un punto genérico.
El segundo libro, aunque usa el femenino creo que sí que incluye ambas polaridades. La castrante y la castrada. Reconectando con ciclos ancestrales que siguen vigentes en nuestros rituales.

Escrito por na el jueves, 14 de febrero de 2019

Si la mente concreta funciona con pensamientos, la mente colectiva opera con arquetipos.
Por tanto, los pensamientos que faltan en mi mente individual, se corresponden con la simbología castrada en la mente abstracta.
!Oh casualidad!

Acepto, con humildad, el sello de lo colectivo.
Me doy cuenta que no sirve a domicilio.
Ni a la genialidad, ni a la locura.
Ni a la severidad, ni a la misericordia.
!Oh fortuna!


De la piŕamide a la esfera.
De la familia en grupo, al equipo en red.
En círculo.
Con el centro en el corazón.
Alquímico.

Hoy vuelvo a retomar inconscientes cuentos.
Y me propongo volver a reequilibrar la balanza.
Incluyendo las partes que faltan.
Sí, otra vez con redundantes perogrulladas.

Porque todo arquetipo necesita dos polos.
Y si falla la simetria,
La energía se bloquea.
Y se estanca.
Si solo contamos una versión no hay elección.
Tan sólo manipulación y dominación.

La inocencia de la simetría, tiende lazos, desmonta mitos.
Genera alegría.
Es incontrolable esa energía.

Sí, Kybalion mediante, como es abajo es adentro
La misma escalera que sube es la que baja.
El camino del este viene del oeste.

Si sólo hay un sentido
Si no recorro el espectro...
No hay libertad que valga.
Seguiré domesticada.
Contandome y contando
Versiones del mismo cuento.
Y ya cansa.

Según entiendo, los arquetipos estan polarizados para orientarnos.
Para reconducirnos al centro.
Si así es nuestro deseeo.
Para que ejerzamos con sabiduría el libre albedrío desde el conocimiento.
Para evitar voxver a la cueva.


Quiero decir, si en nuestro inconsciente colectivo hay oscuridad y vacio
tambien hay luz y amor.
Lo uno parece un dividido y utópico cuento.
Lo otro se viste de crudo realismo.
Y sin embargo a cada instante lo construimos

Quiero centrarme en lo que añoro.
En mi cuerpo
En mis actos
En mi mente
En mi mundo.


El amor es luz.
Y la luz es amor.

Ambos conceptos son el mismo.
Y no puedo definir ninguno.

Sí, acepto que todavia me frustra.
Ergo todavía no acepto.

Aunque no pueda explicarlo
creo que el ser humano puede
desde lo mas intimo de su centro
generar amor.
En cada momento en cada pensamiento.

y desde ahí libre.

El problema es que no lo sabe.
Ni siquiera lo imagina.
Y aun sabiendolo no lo cree.
Y aún creyendolo no lo crea
La vía de la guerrera sin lucha
Minada de escusas.

Ese conocimiento ha sido deliberadamente silenciado.
Perseguido
Torturado
Ocultado
Borrado
Pervertido
Adulterado
Ridiculizado
Prostituido
Idealizado...
Vaciado de todo atisbo verdaderamente humano.

Y al final solo queda la opcion de siempre como la única posible:
Seguir mendigando en urbanas tinieblas contaminadas
heroinas que nos libren de las villanas.

Recuperar nuestro poder pasa por pronunciarlo.
Nombrarlo en el instante en el que lo incorporamos.

Y si lo hemos olvidado, tendremos que reinventarlo.


Y si esta posibilidad no está en las opciones,
hay que incluirla porque forma parte.
Porque formo parte.
Porque la estoy creando.
Porque la estamos creando.
A cada respiración.
A cada latido.

Si las palabras de siempre no reflejan la realidad, habrá que inventar otras nuevas.
Porque no faltan por casualidad.

Mi intención es iluminar este poder femenino (presente en todas las personas) que impunemente castran las religiones patriarcales.
Volver a pronunciar los arquetipos que faltan.

Y me falta una palabra que nombre lo que sucede cuando nos juntamos para invocar la luz.
¿sabemos qué hacer y cómo?
¿lo hacemos?

Segun la enciclopedia parece que este uso esta reservado a los sacerdotes (hombres) en las subvencionadas misas de sus iglesias.
Y sin embargo...
Mi experiencia me dice que la luz no entiende de género, ni clase, ni razas ni ostias.
Pocas cosas conozco más vivas.

Y sigo repitiendo absurdas distinciones.

Escrito por na el sábado, 5 de enero de 2019

El cielo está empatriarcado.
¿Quién lo desempatriarcará?
La desempatriarcadora que lo desempatriarque,
buena desenpatriarcadora será.

Y el infierno sigue empatriarcando.
¿Quiénes se desempatriarcaran?
Lys desempatriarcadorys que se desempatriarquen,
Libres serán.

Escrito por na el miércoles, 7 de febrero de 2018

Hay canciones que tienen el poder de aunar diferentes corazones con una misma intención.
Y de ahí viene su magia.
Como si de un conjuro se tratara.
La letra que trascribo a continuación ejerce sobre mí esa atracción.
Me recuerda un grito que no ha sido superado todavía: "La tierra para quien la trabaja".
Mientras algo de vida quede en mi, recordaré su destino.
Y no sólo eso, sino que hago mío su canto y lo traigo del XIX al XXI.

Ésta es la versión que a mí me ha llegado:

EN LA PLAZA DE MI PUEBLO.
En la plaza de mi pueblo
Dijo el jornalero al amo:
Nuestros hijos nacerán
Con el puño levantado.

Y esta tierra que no es mía
Esta tierra que es del amo
La riego con mi sudor
La trabajo con mis manos

Pero dime compañero
Si estas tierras son del amo
Porqué nunca le hemos visto
Trabajando él el arado

Con mi arado abro los surcos
Con mi sangre escribo yo
Páginas sobre la tierra
De miseria y de sudor.

Que mi voz suba hasta el monte
Que mi voz baje al barranco
Hasta que los jornaleros
Se apoderen de los campos.

Y esta es la versión que incorporo al cancionero porque el acento para mí ya no está en la propiedad de los medios de producción, sino en el patriarcado asociado. Y desde ahí la lanzo.

EN LA PLAZA DE MI BARRIO.
En la plaza de mi barrio
Dijo la madre a la puta
Nuestras hijas nacerán
Con el útero pulsando.

Y este cuerpo que no es mío
Este cuerpo legislado
Lo riego con atención
Lo cultivo con orgasmos.

Pero dime compañera
Si estas crías son del padre
Porque nunca le hemos visto
Sangrandole a él las entrañas.

Con mi carne abro los surcos
Con mi alma escribo yo
Canciones sobre la madre
De justicia con amor.

Que mi voz suba hasta el ajna
Que mi voz baje hasta el hara
Hasta que las criaturas
Se liberen del patriarcado.
Hasta que a las criaturas
Liberemos del patriarcado...

Escrito por na el sábado, 9 de diciembre de 2017

Imaginaciones establecidas.
Sentimientos recurrentes.
Jornalerys inconscientes.
Acciones compartidas.
Pulsaciones energéticas.
Sanaciones ancestrales.
Ilusiones cotidianas.
Empoderamientos varios.

Escrito por na el viernes, 10 de noviembre de 2017

Hábitos establecidos.
Pensamientos recurrentes.
Patrones inconscientes.
Arquetipos compartidos.
Bloqueos energéticos.
Posesiones demoníacas.
Vicios cotidianos.
Idolatrías varias.

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