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Escrito por na el miércoles, 7 de febrero de 2018

Hay canciones que tienen el poder de aunar diferentes corazones con una misma intención.
Y de ahí viene su magia.
Como si de un conjuro se tratara.
La letra que trascribo a continuación ejerce sobre mí esa atracción.
Me recuerda un grito que no ha sido superado todavía: "La tierra para quien la trabaja".
Mientras algo de vida quede en mi, recordaré su destino.
Masacrados por reclamar justicia.
Y no sólo eso, sino que hago mío su canto y lo traigo del XIX al XXI.

Ésta es la versión que a mí me ha llegado:

EN LA PLAZA DE MI PUEBLO.
En la plaza de mi pueblo
Dijo el jornalero al amo:
Nuestros hijos nacerán
Con el puño levantado.

Y esta tierra que no es mía
Esta tierra que es del amo
La riego con mi sudor
La trabajo con mis manos

Pero dime compañero
Si estas tierras son del amo
Porqué nunca le hemos visto
Trabajando en el arado

Con mi arado abro los surcos
Con mi sangre escribo yo
Páginas sobre la tierra
De miseria y de sudor.

Que mi voz suba hasta el monte
Que mi voz baje al barranco
Hasta que los jornaleros
Se apoderen de los campos.

Y esta es la versión que incorporo al cancionero porque el acento para mí ya no está en la propiedad de los medios de producción, sino en el patriarcado asociado. Y desde ahí la lanzo.

EN LA PLAZA DE MI BARRIO.
En la plaza de mi barrio
Dijo la madre a la puta
Nuestras hijas nacerán
Con el útero pulsando.

Y este cuerpo que no es mío
Este cuerpo legislado
Lo riego con atención
Lo cultivo con orgasmos.

Pero dime compañera
Si estas crías son del padre
Porque nunca le hemos visto
Sangrandole las entrañas.

Con mi carne abro los surcos
Con mi alma escribo yo
Canciones sobre la madre
De justicia con amor.

Que mi voz suba hasta el ajna
Que mi voz baje hasta el hara
Hasta que las criaturas
Se liberen del patriarcado.