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Escrito por na el miércoles, 24 de diciembre de 2014

Hoy quiero conjugar mis traumas porque !por fin! han dejado de ser etéreos.
Al menos, así me siento.

Traumática, para mi, es la experiencia que mis recursos supera.
Bien por ser demasiado intensa.
Bien por ser demasiado habitual.
Cuando eso pasa, mi sistema cambia.
Cambian mis neuronas.
Cambia mi coraza.

Mientras vivo traumatizada, porque me han hecho creer -a ostias- que mis recursos son cero porque no encajan, reactivo por nada.
Voy visceralmente en contra de todo lo que me lo recuerde. Aunque sea ligeramente.
Cuando tengo un trauma con la autoridad, reactivo (sin darme cuenta reacciono en contra) ante cualquier cuestión autoritaria.

Aunque mi madre tenga razón.

La reactividad tal y como la entiendo, es una de las formas que tiene el sistema de autorregularse, de compensar lo que le supera, de preservar su nucleo interno de resistencia. O dicho de otra forma, de volver a repetir, una y otra vez las mismas vías hasta conseguir los recursos suficientes para parar, evaluar y hacerlo cada cual a su manera.

La psicología inversa (hacer/decir lo contrario a lo que quieres conseguir) dinamita todo esto.
Aunque "funcione".
Echa por la borda la honestidad, la coherencia, la confianza...
Se carga todo lo que considero humano.
No es educativa, hay que sacarla de la socialización.

Es un timo.

Una mentira.

Una técnica para persuadir, manipular, dominar... no es conocimiento, no libera una mierda.

Que la psicología se dedique a esto, dice mucho de en qué se ha convertido al asentarse en su académica poltrona.

Y está por todas partes.

Me doy cuenta que tengo un puto trauma con la comprensión y el conocimiento.
No puedo olvidar, no quiero olvidar, todo lo que ha costado llegar hasta aquí.
Conseguir que las hijas de nadie aprendieran a leer y a escribir.
Un hito históricamente reservado a la clase y al género privilegiado.

Me siento desbordada.

He pasado demasiado tiempo nadando en contra.
Evitando hacer como los peces muertos.
Aunque fuera lo más inteligente.
Y aunque muriera por dentro en el intento.
Reactando a la ciencia por lo que la psicología hacía con ella.

Mi sistema recarga recursos con el parasimpático en ON.
Y esa vía está en muchas partes escrita.
Relajarme, concentrarme, meditar...
Para mi han dejado de ser religión.
Ver Comentarios (1) Temas relacionados: Letras 

Escrito por na el miércoles, 17 de diciembre de 2014

Sé que hay muchas personas que consideran irrelevante llamar a las cosas por su nombre.
Y que consideran gilipolleces cosas para mi fundamentales.
Y no porque lo intuya por ciencia infusa, sino porque se han tomado la molestia de remarcármelo a fuego.
Para que nunca jamás lo olvidara.

Estas líneas van dirigidas a esas otras personas que alguna vez se han planteado la relación entre pensamiento, lenguaje e identidad.
Que saben que hay más maneras de funcionar y que hay vida mas alla del pensamiento único y del masculino genérico.
Haberlas, hailas.
Para mi es fundamental que el lenguaje refleje, lo más fielmente posible, eso que llamamos realidad.
Porque si la realidad cambia y no queda reflejada, todo se queda en agua de borrajas.
Confuso, ambiguo, provisional...
Bastante complicado es ya.

Y la realidad es que cuando pienso en los ciudadanos de Roma (durante el imperio) NO lo hago en genérico. Sólo eran ciudadanos los hombres. Y no todos.

Y la realidad es que pretenden que nos creamos que los ciudadanos de Roma (en la actualidad) incluye a todas las personas y debo haberme perdido algo porque no sé desde cuando.

Y la realidad es que "en la actualidad" en la ciudad de Roma se encuentra el estado del Vaticano y los putos curas siguen sin incluirnos a todas y culpándonos, subvencionados, de no se qué ostias.

Y la realidad es que los roles y los géneros que asociamos a un cuerpo determinado, no coincide con nuestra identidad sexual. Usar el masculino para el hombre y el femenino para la mujer, no recorre todo el espectro. Al contrario, lo polariza y jerarquiza.

La realidad es que el masculino no puede ser genérico y seguir siendo masculino.
Si intenta incluirnos, se queda sin género propio.
Y si no lo intenta, da por sentado que solo existe la forma masculina de funcionar.
Una desigualdad no se arregla con otra desigualdad.
Para mi es una injusticia que siempre seamos provisionales las mismas.
El buen rollito del generico, olvida que han habido y siguen habiendo hombres y mujeres que hablan en masculino sin incluirnos y que a día de hoy sólo podemos detectarlys por el contexto.

Y la realidad es que iguales no somos. Por eso no competimos en las olimpiadas.
El feminismo de la igualdad, a mi juicio, olvida que no ser menos no es ser igual.
Y los grupos de mujeres tienen unas particularides que los convierten en diferentes a los grupos de hombres. Y viceversa.
Hacer como que no existen las vuelven insidiosas.
Y me doy cuenta que hay momentos trascendentes en los que las particularidades dejan de ser fundamentales y se convierten en gilipolleces.
Para esos momentos necesito un género neutro. Un terreno que no sea ni tuyo ni mío, donde lo masculino y lo femenenino quede integrado y no subordinado.
Ni en un sentido, ni en el contrario.
No cuesta tanto construirlo.

Propongo la "y" porque a diferencia de la "x" o la "@" puedo pronunciarla.
Porque la griega, además de nexo copulativo, es vocal consonántica.
Y por la realidad que, búrdamente, he tratado de plasmar.
Mientras nos ponemos de acuerdo, seguiremos caminando.

Escrito por na el miércoles, 17 de diciembre de 2014

Yo me fulcro.
Tú te fulcras.
Ella/él se fulcra.
Nosotrys nos fulcramos.
Vosotrys os fulcráis.
Ellys se fulcran.


Arquímedes dijo: "Dame un punto de apoyo y moveré el mundo".
Y va a resultar que no era prepotencia.

Un fulcro es un punto de apoyo.
Supongo el traductor sabía que al sustituir el sustantivo (fulcro) por la perífrasis (punto de apoyo), evito conjugar un concepto interesante.
Evito verbalizarlo en reflexivo.

Fulcrarse es lo primero que hace una terapeuta craneosacral antes de tocarte.

Yo me fulcro cuando prolongo mi medula hacia el suelo para anclarme en la tierra y la proyecto hacia el cielo para colgarme en las estrellas.
Y, contando con todo el espectro, elijo un punto desde donde hacer palanca.
De las raíces a las ramas.
Es un estado alterado de consciencia ligado a la presencia.
Entrenable como los demás.
O con eso me consuelo.
Lo cierto es que se me da fatal.
Quiero creer que es porque no entrené suficiente.
Todavía.
Me doy cuenta que soy muy dada a perderme en los mundos etéreos.
Y que necesito practicar este concepto tanto como el género neutro.

Escrito por na el miércoles, 17 de diciembre de 2014

Estudiar anatomía es una de las mejores maneras que se me ocurren de poner los pies en el suelo.
Ya, nadie dijo que fuera fácil.
Es importante saber que forma tiene lo que quiero comprender.
Y más si presupongo, como hace la osteopatía, que forma y función son lo mismo.
Y todavía más si me focalizo en funciones, en potencialidades, que considero desconocidas.
Partir del estudio de la forma, es fulcrarse en algo.
Y bueno, algo es algo.

Creemos que el sistema nervioso es la parte del organismo que se relaciona con el medio y consigo mismo.
Y en función de su forma, lo clasificamos en:
1.- Sistema Nervioso central. Es la parte recubierta de hueso: el cráneo y las vértebras. Es todo lo que queda dentro de la piamadre.
    1.1.- Cerebro.
    1.2.- Cerebelo.
    1.3.- Troncoencéfalo o tallo encefálico.
    1.4.- Médula espinal.
2.- Sistema Nervioso periférico, autónomo, vegetativo... Es la parte que inerva el resto del cuerpo. Eferente (sensorial) y aferente (motor).
    Con sus pares de nervios simpaticos y parasimpáticos. Con una vía para el estrés y otra para la relajación.

Las partes con más de un nombre son, para mi, las más interesantes.
Nombres distintos implican caminos distintos.
Mapas distintos.

Todo el sistema nervioso, todos los tejidos y órganos que lo integran estan formados por neuronas.
Con diferentes formas.
Y este tipo de célula tiene algunas particularidades fascinantes.
Por ejemplo, no importa lo largo que sea el axón, el potencial de membrama que transmite el impulso nervioso, o llega hasta el final, o no se da; o no se liberan neurotransmisores. En el cole la llamaban la ley del todo o nada. por oposición al sistema endocrino donde las hormonas funcionan en plan acumulativo y gradual. Y lo que para mi resulta sorprendente es que la misma sustancia en un lugar actúa como hormona y en otro lugar actua como neurotransmisor. Esto significa que la clasificación entre sistemas no esta tan clara como nos contaban. ni siquiera creando la neuroendocrinología para evitar abordar los límites del sistema.
el problema de dividirnos en partes, en sistemas especializados, es que perdemos el todo, pierdo al ser humano que pretendo comprender.
Y me pierdo a mi.

Sabemos la forma que tiene. He flipado con la animación del cuerpo calloso en la wikipedia. Es tedioso estudiar por cortes. Me sorprende que con las técnicas desarrolladas, sigamos sabiendo tan poco.
Lo que quiero remarcar es que somos mucho, muchísimo más que cerebro, y que los modelos limitantes que manejamos evitan que nos plantéemos siquiera qué sómos y de qué somos capaces.
No tenemos ni idea.
Ni idea de cómo nos relacionamos.
Es una pena estar todo el puto día de los nervios.

Escrito por na el miércoles, 10 de diciembre de 2014

He nacido para comprender al ser humano.

Mi ego me dice que tengo esa potencialidad.

Y tengo la sensación de llevar muchas vidas buscando en caminos equivocados.
Me equivoco al tratar de conceptualizar al ser desde la política, la religión, la filosofía, la psicología...
Todos esos interesantísimos campos, me alejan de mi objetivo.
Dicen mucho del ser en la jaula, pero del ser a secas, a ciencia cierta, na de na.

Lo que mi ego calla es que boicotea todos mis intentos de comprender al ser humano que soy.
Y lo hace proyectando mis mierdas en el universo entero.
Es una puta locura, lo sé.
Pero a grosso modo así funciona mi desquiciante mente desquiciada.
Y no funciona así por accidente o casualidad.
Es el resultado del historico y globalizado cultura Vs natura.

Por eso, para mi, encontrar una manera de hacer terapia que actua prescindiendo de la cháchara mental, es un regalo tan grande, que no puede ser solo para mi.
No puede ser sólo para quien lo paga.
La terapia craneosacral me resulta fascinante, porque pone al cerebro en su sitio.
Porque no se pierde en "abstracciones psicológicas".
Opera a nivel perceptivo y energético.
En mi opinión, con los pies en el suelo.
Es la pieza que me faltaba para comprender que es el mismo territorio con otro mapa.
Con otras palabras... desde otros caminos... llegan a sitios demasiado parecidos.
No puede ser casualidad
Ya no hay casi que valga.


Y me doy cuenta que hablar de terapia, es hablar de muchas cosas. Es hablar de salud. Y es hablar de ser humano.
Y en función de como los conceptualicemos, cambia la terapia, cambia la salud y cambia el ser humano.
Literalmente.
Por ejemplo, la salud para una cognitivista poco tiene que ver con la salud para una reichiana. Ambas son psicólogas y cuesta creer que tengan el mismo objeto de estudio. Ahora bien, independientemente de los conceptos y teorías que manejen, todavía podemos percibir la salud directamente, sin pasar por los modelos del mundo que el resto de egos desquiciados en teoria proponen y en la practica imponen.
Por eso es importante conservar el contacto con la fuente.
Siempre.
Y eso conlleva, ineludiblemente, ir hacia dentro. Limpiar la antena.

Para mi la terapia es el proceso de cambio que trata de reparar la brecha entre natura y sociedad. Un intento de recuperar la salud entendida como equilibrio que el sistema patriarcal ha despedazado al reducirnos a partes sin todo.

Despues de mucho rumiar, me decanto por el enfoque craneosacral porque trabaja con información sensorial.
Accesible por los sentidos.
Percibimos el mundo en función de como lo entendemos. Javier Malonda en su blog habla mucho y muy bueno de esto.
Cambiando la forma de entender, cambia la forma de percibir y al hacerlo, cambia el mundo, desde dentro.

Académicamente a este enfoque no se llega por la vía de la psicología, sino de la osteopatía.
Esto para mi es importante.
Implica volver a empezar, otra vez.
Y es una vergüenza que en este país la osteopatía académica este reservada a fisioterapia.
Bueno, es una vergüenza tantas cosas del sistema educativo y del sistema en general que mejor no digo na.
Pero no me entra en la cabeza que el enfoque craneosacral sea asumido como una especialidad cuando parte de preceptos revolucionarios en todos los campos que estudian la vida.
Es el ariete del cambio de paradigma en el que estoy inmersa.
Sí, otra vez.