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Escrito por na el miércoles, 15 de abril de 2015


Gracias.

Escrito por na el miércoles, 15 de abril de 2015

Necesito decirte que estoy aprendiendo.

Y que este contacto forma parte de la práctica requerida en un proceso de formación sin validez académica.
Y bajo mi ética, sin validez profesional.

Antes de tocarte necesito decirte que, con validez o sin ella, este tipo de contacto es terapéutico, porque plantea un modelo del ser distinto al establecido. Alternativo al sistema que, en mi opinión y en mi vivencia, nos enferma.
Terapéutico porque plantea al ser la posibilidad de ser.
De ser consciente de su energía pulsando.
Pulsando interconectada en un campo energético mayor.

Esta terapia que, ahora sí, estudio, trabaja con la pulsación del líquido cefaloraquídeo.
Pulsación energética perceptible con aparatos y tambien con unas manos sensibles y entrenadas.
Como el oído, como el resto de los procesos perceptivos.
Y para entrenarme, tengo que tocarte.

Y no sé aprender sin equivocarme.

Tambien necesito decirte que, para mi, el nivel energético sólo admite el reflexivo para ser terapéutico.
Eres tú quien te curas a ti mismy.
La labor del terapeuta se basa en la práctica del no hacer.
De vibrar para no interferir en la salud inherente del ser.
Y eso requiere practicar el silencio, practicar la escucha y practicar el contacto.
Y todo eso lo practico conmigo misma antes siquiera de pensar en tocarte.
Y desde ese estado alterado, desde esa presencia, puedo acercarme sin dañarte.
Básicamente la intencion es afinarme para hacer de diapasón.
Para que en tu propia vibración resuene. Y puedas afinarte a ti mismy.
Y al hacerlo, puedes movilizar bloqueos energéticos sin palabras.
Aparentemente sin motivo para el modelo médico establecido. Sin lógica ni razón, mas allá del placebo y la sugestión.
Y no sólo durante la sesión sino en cualquier momento posterior.
A mi me ha pasado y me he quedado flipando.
Incapaz de comprender por completo mi propio proceso.
Y quiza por eso lo cuento.

Por eso necesito decirte que este enfoque opera a un nivel mas profundo del únicamente admitido como válido.
Y al hacerlo, se adentra en tierra de nadie.
No necesito saber que tengo el potencial de autorregularme para autorregularme.
Simplemente sucede aunque no me dé cuenta.
Y por eso, pese a todo, estoy viva.
Y por eso, pese a todo, soy libre.
Aunque no lo sepamos. Todavía.
No necesito saberlo para que funcione, pero si me doy cuenta ayuda.
Para dejar de boicotearme.
Para dejar de interferir en los procesos naturales y dejarlos seguir su curso. Un curso historicamente perseguido.
Para dejar de vivir todo el tiempo con el sistema nervioso simpático activado, como fuera el único modo de funcionar, sólo porque nos vuelve más "eficientes" aunque todo lo demás pete. Como si sólo pudiéramos ser inconcientes ante el estrés, los traumas y toda la carga asociada.

Al tocarte pretendo transmitirte una manera de activar el sistema parasimpático a voluntad.
Y sólo puedo hacerlo con el ejemplo.
No es inconsciente, no es un milagro.
Es la vida funcionando.
No es algo que tengamos que conseguir, es algo de lo que formamos parte.

Para notarme, a mi me ayuda relajarme, y tumbarse suele ser relajante. Además de accesible y barato. Nos tumbamos antes de dormir, y nos quitamos los zapatos. aunque tambien puedo dormir sentada y calzada. No hay recetas. Tienes que escucharte y eso solamente lo haces tu. Tu soly.
Despues de relajarse, ayuda concentrarse. Mantener a la mente pensante entretenida con las sensaciones corporales de las aletas de la nariz (por ejemplo). Al hacerlo, le doy al guardian un hueso duro de roer para que se distraiga (con cualquier cosa que le lleve a su cuerpo) para poder entrar en palacio.
Y ayuda meditar porque desde una actitud meditativa es mas fácil percatarse de la consciencia y la energía que opera por debajo del radar del ego y de la identificación con la materia y la mente consciente.

Y necesito decirte todo esto para que me des tu permiso y tu consentimiento informado de lo que llevo entre manos antes de tocarte.
Para que no me dejes acercarme si algo de esto no te cuadra.

Escrito por na el viernes, 10 de abril de 2015

El ayuno altera las puertas de la introspección y la percepción.

Y puedes comprobarlo.

No es coincidencia, ni es casualidad que las tradiciones que hablan de energía, usen el ayuno como vía.
Conscientes del potente efecto de ese estado alterado para break on through al otro lado.

Para conocerse y sanar.
Para escucharse y conectar.

"Que tu alimento sea tu medicina".
A Hipócrates, nada menos, se le atribuye.
Y por él perjuran quienes aun recetan.

Sí, la humanidad está enferma.
Y a esa enfermedad contribuyen, deliberadamente, la industria alimentaria y la farmacéutica.
Entre otras, claro.
Rentables negocios que publicitar para vender, otrora necesidades básicas que satisfacer para ser.

Cómo cambia el cuento.

He descubierto, en plan sincronicidad, Una Dulce Revolución.
El impresionante trabajo de Josep Pàmies.
Gracias.
Y su labor me ha servido para poner ciertos hábitos en perspectiva.
Para reencuadrar algunos conceptos y enriquecerlos.
Bueno, o eso creo.

No es casualidad ni coincidencia el enfermante consumo de azúcar, de carne, de lácteos... entre los adormecidos estómagos privilegiados.
Cebándonos así no tenemos energía para darnos cuenta de lo jodidys que estamos.
Ni falta que hace...¿verdad?
!Bastante tenemos ya!
Porque si nos diéramos cuenta, no podríamos seguir impúnemente llamándolo inconsciente.
Ni ser conscientes y seguir comprando en el supermercado.
Lo siento, no se puede.
Percatarse implica cambio.

Y ayunar te cambia al nivel más fundamental, al nivel bioquímico, metabólico, energético...
Es una herramienta muy poderosa y eficaz en esto de la salud y la conciencia y lo suyo es usarla con precaución y prudencia.
Con cuidado y con cariño.
Ahora, tú haz lo que quieras.
Allá cada cual con su conciencia.
Pero es tan fácil averiguar lo que te sienta bien a ti.
Tan sólo hace falta escucharse, no con las orejas, ni las palabras, sino con la atención y la consciencia.
Con la presencia.
Los límites y las maneras corresponde a cada cual descubrir y quizá, algún día, compartir.


Lo que tengo muy claro es que los desbarajustes ocasionados por el modo de vida domesticado son parcheados con fármacos, cronificando enfermedades, interfiriendo en la inherente curación de la vida mientras vive.

Y tenemos que pararlo.

A Paracelso atribuimos: "La naturaleza cura, el médico cuida".
Y enfermamos al cortar las raíces con nuestro vínculo ancestral.
Conozco demasiadas personas que viven sin saber que tienen el poder de sanarse.
Los médicos, las plantas, la comida... pueden ayudar y tambien pueden perjudicar.
Los seres humanos nos equivocamos y acertamos hagamos lo que hagamos.
Por eso, la responsabilidad sobre tu salud es tuya y tuya es la decisión y no de las autoridades sanitarias que silencian, recomiendan y prohíben para que no nos timen con cuentos (claro).
Pero para decidir cómo quieres curarte, primero debes saber qué alternativas tienes para curarte.
Y hay un mundo entero ahí dentro por cartografiar.

Me he dado cuenta, con ayuda, que el poder de sanarme se abre en mi interior cuando mi vibración no contradice los principios de la vida de la que formo parte.
Y a poco que observe la vida, me percato de sus ciclos.
De sus primaveras y sus inviernos.
De sus días y sus noches.
Y esas cositas que tanto me fascinan.

En esto de la alimentación, según la antidieta de los Diamond, hay tres ciclos básicos.
Ciclos lógicos de fácil comprobación:
Apropiacion.
Asimilación.
Eliminación.

La lógica y la razón se oponen a los hábitos y mentiras en los que he sido educada.
Principios que siguen publicitando.
Es lógico y racional darse cuenta que si como, cago.
Y si no conozco, ni respeto, mis ciclos biológicos, si la mayoría de la alimentación, de la mayoría de mis días, la forman alimentos concentrados, si no combino lo que me trago como toca segun mi actividad y la época de mi vida y del año, si nada de eso hago, es cuestión de tiempo que mi sistema pete.
O se sobrecarge tratando de compensar todos los desequilibrios que impone la tradición, la moda, el interés de turno.
Si necesito algo para comer y cagar, es que algo va mal.
Y me da igual que sean pastillas que all bran.
Curarse no es depender de algo para funcionar.
Curarse es equilibrarse.
Y eso sucede siempre en reflexivo.

Los malos hábitos y la mala calidad de los alimentos que ingerimos, donde prima la productividad y el beneficio sobre la salud y el equilibrio, donde hemos conseguido comercializar el producto sintetizado en laboratorio y prohibir la planta de la que se extrae el principio activo, donde las desigualdades y las injusticias con la comida hace tiempo que traspasaron el umbral de la cordura...

¿Hasta cuando?
No, en serio, ¿hasta cuando?
Tenemos las plantas y las plantas no tienen dueño.
Son de la naturaleza, y la naturaleza somos todas las especies.
Todo el ecosistema.
O lo éramos, claro.

He pasado mucho tiempo atrapada en la fase de digestion (comiendo aunque fuera a comer, incluso aunque acabara de comer) Y me doy cuenta que la costumbre de picar, energéticamente me agota.
Me obliga a estar siempre apropiando. Siempre en este lado. El único lado que según la medicina oficial existe.
Sin tiempo para asimilar, sin tiempo para eliminar lo que no me sirve antes de que se me pudra.
Identificaba como hambre las sensaciones en mis tripas, porque comía y momentáneamente se me pasaba.
Pero hambre no era.
Eran mis entrañas gritando mis bloqueos.
Mientras hago la digestion no me doy cuenta, porque mi energía "inconsciente" va a lo "importante" y deja el reequilibrar los traumas para luego, pero todo esta programado para que luego nunca llegue.
Para que no podamos activar el parasimpático "sin querer" aunque sea necesario y terapéutico.
Y muchísimo menos a voluntad.

Ayunar me purga.
Me limpia, me vuelve ligera
Me libera de la carga de nutrirme de mierda.
De cocinarla y fregarla.
Y consigo ir hacia dentro mas fácil.
Ahora comprendo por qué me refugiaba en la comida.
Y comprendo porqué los trastornos alimentarios están tan generalizados en estos criaderos de miserables y de miserias que llamamos primer mundo.
Y por lo visto, cada día mas.
Sin fondo.
Cada vez menos autorreguladas.
Menos libres, menos humanas.

No, no es azaroso ni aleatorio, ni es casualidad ni coincidencia que la humanidad civilizada siga enferma.
No solo cuenta el robo patriarcal y el trauma original.
El estado de carencia lo perpetuamos en cada respiración egóica y en cada digestión tóxica.
Y no no nos damos ni cuenta.
A veces parece que ni siquiera queramos darnos.
Hay demasiados intereses en juego para que así sea.
En pocos temas, la falta de equilibrio, de ética, la pérdida de los principios de la naturaleza y de la vida es tan patente como en aquello que hace ser al ser.
Lo que le nutre, lo que le cura, es más vital de lo que parece.
O mucho me equivoco, o la renuncia del pan, es tan revolucionaria como su conquista.
Por eso propongo la observación y la escucha, la experimentación y la investigación en uny mismy para desmontar las mentiras que nos enferman.
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