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Escrito por na el jueves, 1 de diciembre de 2011

Cuerpo es todo lo que soy.
Paradójicamente, no es lo único que soy.
Rompe la unívoca relación entre totalidad y unicidad,

Cuerpo es el nivel físico de mi ser.
Es la capa más superficial.
La más fácilmente accesible.
Al menos en teoria, claro, porque en la práctica...
Con fácil me refiero a que es accesible por los sentidos (internos y externos).
Accesible por este materialismo científico, que (aunque sabemos que nos engaña) es una de las pocas formas de conocimiento globalmente aceptadas.
No quiero decir que sea válida.

Con la educación que he recibido,
con las mentiras que me he tragado,
con los paradigmas que manejamos,
no me resulta difícil objetivarlo.
Abstraerme, como si yo no estuviera aquí.
Como si no fuera mío.
Como si no pudiera hacer nada.

Mandato divino.
Cuestión de genética.

Es todo lo mismo.

Dogmatico y absolutista.
Asi es como me he dado cuenta de que lo percibo.
Y más cuando lo abordo en tercera persona.
Para distanciarme.
Para desensibilizarme.

Como si así debiera ser siempre y para todas.

Y si no encajo, no es que falle algo.
No.
"Si no encajas eres tú quien tienes un problema".
"Medicate, anda. Y si no puedes soportarlo mas, opérate".
Esta bien, lo tengo.
Pero no voy a obedecer.
No mientras quede algo de mí en mi ser.

Cuando me miro hacia dentro, cuando lo intento, hay varias cosas que me chirrian de ese planteamiento.
Sé que podría intentar ser lo mas objetiva posible, medirme y pesarme para registrar cómo es hoy mi cuerpo.
Y algunas personas ya sabrían, por la cáscara, si la nuez esta sana.
Sin embargo...
Mis dimensiones no me contienen.
Y no solo eso, sé que puedo alterarlas a voluntad.
Que dentro de mí hay un centro que permanece intacto.
Hasta para mí vetado.
Un centro que me trasciende.

Cuerpo es lo único que puedes conocer de mí sin mi colaboración.
Algo más de lo que verás en mi autopsia.
Mi sexo, mi edad, mi estatura, mi peso, mi tono muscular, mi postura corporal, mi forma de respirar, como me alimento y duermo... estas variables, se ven, se miden, desde fuera.
Si me metieras en una urna, podrías cientificamente saberlo.
Todo eso forma parte de mi cuerpo.


Para mí es importante distinguir entre lo que sé y lo que siento.
Y esta vez, no sentir de sentimiento, sino de sensación.
Por ejemplo...
puedo saber que en mi interior hay un útero, un higado, un corazón...
conocer perfectamente su anatomía y su función.
Y no notarlos.
No sentirlos.
Haber cortado toda la información que de ellos me viene.
Así soy de civilizada.
!Cómo si no vivir en este sistema que me enjaula!

Sin embargo...
una contracción, un puñetazo, una taquicardia...
puede revelarme un montón de datos que ignorante ignoro.
Especialmente revelador me resulta eso que llamamos enfermedad.
Mis organos, mis células, mis poros, me gritan.
He intentado por todos los medios silenciarlos.
Para continuar la vida que me han marcado.
Que, sugestionada, me he marcado a nivel mental.
Como si nada.
Porque así es como debía ser.
Como si mi cuerpo no pudiera decir nada.
Ahora sé que si le escuchara, seguramente, no me pondría mala.

De lo primero que me he dado cuenta al fijarme esto es que no soy capaz de centrarme de forma consciente.
Sólo cuando me acuerdo me focalizo y luego, enseguida, se me olvida y vuelvo a poner el piloto automático.
Ni siquiera soy capaz de controlar mi cuerpo.
Puedo hacerlo y no lo hago
¿Qué sentido tiene plantearme nada mas?
En todo este tiempo, he estado consciente de mi cuerpo, como mucho, durante 15 min.
y tampoco creo haber estado consciente del todo.
Cuando intentaba darme cuenta de que es lo que pasaba aquí dentro, todo se volvía más lento.
La percepción del tiempo cambia.
Me he dado cuenta de que puedo estirarlo y encojerlo.
5 minutos tomando el solecito del invierno parecen siglos.
Calando en mis huesos.
El rendimiento disminuye, es como si todo lo externo fuera secundario.

Puede que todo esto sólo sea una retaila de perogrulladas:
Todas tenemos un cuerpo y se supone que sabemos qué es cuando usamos esa palabra.
Pero hay demasiados matices que a mi, personalmente, se me escapan.
Me he dado cuenta de que siempre he vivido acomplejada.
Me arrepiento de como he tratado a mi cuerpo.
Ni le he valorado, ni le he cuidado.
Al contrario.
He disfrutado destrozándolo.
Inventando mil historias para justificarme.
Por aqui he dejado unas cuantas.
Se supone que por eso todo esto:
Porque sé que puedo cambiarlo.
Sé que no tiene por qué ser asi siempre.

Ya no tomo drogas.
Por fin.
Ahora estoy atrapada en la comida.
La ansiedad es brutal.
Miedo me da indagar.
Sexo
¿Qué es eso?
¿Placer?
Para otra vida si eso.

Echo de menos tanto...
Me gustaría no haber sido tan idiota.
Tener otra oportunidad.
Pero el tiempo se fue.
Nunca fue mío.
Sé que no lo recuperaré jamás.
Me daré por satisfecha si en la proxima vuelta no actúo igual.
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